El milagro del voto europeísta logra una victoria ajustada en el referéndum constitucional en Moldavia
El referéndum celebrado en Moldavia para decidir sobre la posible adhesión a la Unión Europea dejó un resultado ajustado y revelador de la profunda división en la sociedad moldava. Con un margen muy estrecho, la opción europeísta liderada por la presidenta Maia Sandu logró una victoria por la mínima, con el 50,45% de los votos frente al 49,55% que se inclinó por mantener vínculos más estrechos con Rusia. La consulta, realizada este domingo, ha sido un paso importante para el futuro de Moldavia, aunque los resultados reflejan una nación polarizada en su destino geopolítico.
Las expectativas de una victoria contundente del europeísmo, apoyado por el gobierno y el Partido de Acción y Solidaridad (PAS), se desvanecieron con el escrutinio final. Aunque las encuestas previas auguraban más del 60% de apoyo a la opción de la adhesión a la UE, el resultado final fue mucho más ajustado. Maia Sandu expresó su preocupación ante la posibilidad de injerencias externas en el proceso, acusando a “fuerzas extranjeras hostiles” de intentar manipular la consulta mediante la compra de votos, aunque evitó mencionar directamente a Rusia.
La campaña a favor de la adhesión, promovida por el PAS, buscaba reformar la Constitución moldava para asegurar un camino firme hacia la integración europea. Sin embargo, el resultado refleja una división interna clara, con sectores de la población que aún ven en Moscú una opción viable para el futuro del país.
El apoyo al europeísmo no fue homogéneo en todo el territorio. Las regiones centrales, donde se ubica la capital Chisináu, fueron bastiones del "Sí". Sin embargo, en zonas como Gagauzia, de fuerte tendencia prorrusa, apenas un 5% de los votantes respaldaron la adhesión a la UE. Transnistria, una región separatista al este de Moldavia con presencia militar rusa, registró un apoyo al "Sí" de solo el 37%, lo que indica la resistencia en áreas históricamente ligadas a Rusia.
Esta fragmentación geográfica en los resultados pone de manifiesto la complejidad política de Moldavia, un país que sigue dividido entre su pasado soviético y su futuro europeo.
Desde la mañana del domingo, Sandu destacó la importancia de la consulta, calificándola como una expresión del "destino" de los moldavos. Sin embargo, también hizo referencia a la posible intervención de Rusia mediante campañas de desinformación y la compra de votos, acusaciones que ya habían sido esbozadas durante la campaña. Las fuerzas de seguridad moldavas apuntan al oligarca Ilan Shor, actualmente residente en Rusia, como uno de los actores principales detrás de estos intentos de manipulación electoral.
“La voluntad del pueblo debe determinar su destino, y no el dinero sucio o las mentiras”, declaró Sandu, reafirmando su compromiso con la integridad del proceso democrático en Moldavia.
El voto en el extranjero, clave para el resultado final
Uno de los elementos más destacados de este referéndum fue el alto índice de participación de la diáspora moldava. Cerca de 240.000 ciudadanos moldavos votaron desde el extranjero, y su participación fue decisiva para inclinar la balanza a favor del europeísmo. Con más de 1.2 millones de moldavos viviendo fuera del país, la diáspora se ha convertido en un actor importante en el panorama político de Moldavia, y su voto refleja una preferencia más clara hacia la integración europea.
El siguiente paso tras el referéndum será la validación oficial de los resultados. La Comisión Electoral Central ya ha enviado la información al Tribunal Constitucional, que tiene 10 días para confirmar la legitimidad del proceso. Si se ratifican los resultados, el cambio constitucional para la adhesión a la UE se integrará automáticamente en la ley moldava.
Además del referéndum, los moldavos también votaron para elegir a su próximo presidente. Maia Sandu, favorita en las encuestas, logró un 42% de los votos, lo que la sitúa como candidata principal para la segunda vuelta que se celebrará el próximo 3 de noviembre. Su oponente será el exfiscal general Alexander Stoianoglo, líder del Partido de los Socialistas, quien obtuvo un 26% de los votos. Esta elección será crucial para definir la dirección política de Moldavia en los próximos años.
El resultado ajustado del referéndum pone de relieve el complejo camino que Moldavia tiene por delante. Aunque el europeísmo ha ganado terreno, la influencia de Moscú sigue siendo fuerte en ciertas regiones y sectores de la población. La batalla por el voto joven y la consolidación del apoyo popular hacia Europa serán fundamentales para el futuro del país. @mundiario