Merz busca una coalición rápida tras la victoria en Alemania para liderar una Europa en crisis

Friedrich Merz, líder de la CDU y próximo canciller de Alemania. / RR.SS.
El líder de la CDU ha comenzado los primeros contactos para formar el próximo Gobierno alemán, que arrancará con una reforma constitucional para elevar el techo de gasto y poder invertir más en defensa.

El líder de la Unión Democristiana (CDU/CSU), Friedrich Merz, ha acelerado las negociaciones para formar un nuevo Gobierno en Alemania tras su victoria en las elecciones del domingo. En una rueda de prensa posterior al escrutinio, Merz advirtió de que el ascenso de Alternativa para Alemania (AfD), que se consolidó como segunda fuerza política, es una “última advertencia” que obliga a los partidos tradicionales a actuar con rapidez. Su objetivo: establecer una coalición estable con los socialdemócratas (SPD) y asumir la cancillería cuanto antes.

Merz enfatizó la necesidad de un Gobierno “con capacidad de actuar” y dejó claro que no espera al inicio oficial de la nueva legislatura para tomar medidas urgentes. Entre sus prioridades inmediatas, propuso una reforma constitucional junto con el Bundestag saliente para elevar el límite de endeudamiento y permitir inversiones masivas en infraestructuras y defensa, en un contexto de creciente inestabilidad global y presiones económicas.

El resultado electoral ha marcado un hito histórico en Alemania. AfD, con el 20,8 % de los votos, obtuvo el mejor resultado para un partido de extrema derecha desde el fin de la II Guerra Mundial. Su candidata, Alice Weidel, será la líder de la oposición. En tanto, el SPD sufrió su peor desempeño histórico con un 16,4 % de los sufragios, quedando relegado al tercer lugar. Los Verdes obtuvieron un 11,6 %, mientras que La Izquierda, contra todo pronóstico, logró un 8,8 %.

Las conversaciones iniciales entre la CDU/CSU y el SPD comenzaron apenas se confirmaron los resultados finales. La exclusión del partido populista de izquierda Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) del Bundestag facilitó el panorama para una coalición bipartita. Con 329 escaños entre ambos partidos, superan en 14 la mayoría necesaria, lo que permitió a Merz evitar un complejo tripartito con Los Verdes.

La “independencia” de EE UU

Las negociaciones formales podrían retrasarse hasta después de las elecciones en la ciudad-estado de Hamburgo, programadas para el próximo domingo. Merz ya ha iniciado el diálogo con el copresidente del SPD, Lars Klingbeil, con la meta de cerrar un acuerdo antes de Semana Santa. “La pelota está en el campo de Friedrich Merz”, declaró Klingbeil, subrayando que el SPD no está completamente comprometido con la coalición y espera una propuesta concreta.

Uno de los puntos de fricción más delicados será la política migratoria. Merz ha insistido en endurecer las regulaciones sobre inmigración, una postura que en enero generó tensión al contar con el respaldo de AfD en ciertas iniciativas parlamentarias. Ahora busca incluir esas medidas en el acuerdo de coalición, lo que podría generar resistencia dentro del SPD.

La política exterior y de seguridad es otro de los ejes de su agenda. En respuesta a la incertidumbre global y a las declaraciones de la nueva Administración de Donald Trump en EE UU, Merz ha instado a fortalecer la capacidad de defensa europea de manera urgente. “Los europeos debemos organizar muy rápido nuestras propias capacidades de defensa”, declaró, destacando su compromiso con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la estabilidad en la región.

La CDU mantendrá el cordón sanitario a AfD

Merz busca impulsar medidas económicas para enfrentar la crisis industrial. Argumenta que la desindustrialización afecta principalmente a feudos históricos del SPD, lo que podría generar un terreno común para acuerdos en materia de empleo y crecimiento económico.

El escenario político en Alemania está marcado por la necesidad de estabilidad. Merz ha descartado cualquier colaboración con AfD, reforzando el cordón sanitario contra la extrema derecha que en campaña se llegó a sentir erosionado. “No trabajamos con un partido xenófobo, antisemita, con elementos radicales y criminales en sus filas, que coquetea con Rusia y busca salir de la OTAN y la Unión Europea”, aseveró el líder de los democristianos en enero en plena campaña.

Con una trayectoria de coaliciones previas entre CDU/CSU y SPD en 1966-1969, 2005-2009 y 2013-2021, el país podría estar ante una “pequeña gran coalición”, dada la pérdida de peso del SPD. Sin embargo, el debate sigue abierto y las próximas semanas serán clave para definir el futuro político de Alemania. @mundiario