Más de 1.100 detenidos tras las protestas en Turquía por el encarcelamiento del alcalde de Estambul

Protestas en Turquía contra el Gobierno de Erdogan. / RR.SS
La represión gubernamental se intensifica con redadas, arrestos de periodistas y censura mediática en medio de las manifestaciones contra la detención del principal opositor a Erdogan, Ekrem Imamoglu.

Las calles de Turquía han sido testigo de una de las mayores oleadas de protestas antigubernamentales de la última década. Miles de personas han salido a manifestarse en varias ciudades del país tras el arresto e imputación del alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, líder de la oposición al Gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan.

En un intento por sofocar las protestas, las autoridades han llevado a cabo redadas masivas y detenciones de periodistas, abogados y dirigentes políticos. Según informó el ministro del Interior, Ali Yerlikaya, desde el pasado miércoles han sido detenidas 1.133 personas en todo el país bajo acusaciones de “actividades ilícitas”. El Gobierno también ha justificado la represión alegando la presencia de individuos “afiliados a 12 organizaciones terroristas diferentes”, sin ofrecer pruebas ni especificar qué grupos estarían implicados.

La Fiscalía de Estambul anunció que se han emitido órdenes de detención contra 99 personas por violar la “Ley de Manifestaciones y Actos Públicos”, de los cuales 71 han sido arrestados. Estas cifras corresponden solo a la ciudad de Estambul, pero las redadas policiales también han tenido lugar en otras provincias como Esmirna, Eskisehir y Adana.

Además, el Gobierno ha intensificado su control sobre las redes sociales. Al menos 58 personas han sido detenidas en los últimos días por publicar contenido considerado “provocativo” por las autoridades, aunque la mayoría han sido liberadas bajo vigilancia judicial. Sin embargo, decenas de manifestantes arrestados en las redadas recientes aún no han sido puestos a disposición judicial, lo que ha sido denunciado por sus abogados como una violación del debido proceso.

La oposición desafía la prohibición de protestas

A pesar de que el Gobierno de Erdogan ha prohibido las manifestaciones en las principales ciudades del país, la oposición ha continuado convocando marchas diarias, a las que han asistido cientos de miles de personas. Entre los detenidos este lunes se encuentran líderes de partidos de izquierda como el Partido Comunista de Turquía (TKP), el Partido de Izquierda (Sol) y el Partido de la Libertad Social (TÖP), quienes han jugado un papel clave en la organización de las protestas.

Varios abogados y sindicalistas también han sido arrestados. La Confederación de Sindicatos Obreros Revolucionarios (DISK) denunció que la policía llevó a cabo una redada en su sede en busca del presidente del Sindicato de Energía, en un aparente intento de desmantelar la estructura de apoyo a las manifestaciones.

El presidente Erdogan ha respondido con dureza a las protestas, acusando al principal partido opositor, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), de haberse convertido en el “títere” de grupos de izquierda radicales. “Han abandonado su postura tradicional para convertirse en el juguete de organizaciones marginales y vándalos”, declaró Erdogan en un discurso el sábado.

Estas declaraciones recuerdan al discurso que el mandatario utilizó en 2013 durante las protestas de Gezi, que representaron uno de los mayores desafíos a su Administración al criticar sus políticas y denunciar el autoritarismo en su gestión. En aquella ocasión, la represión policial dejó varios muertos y cientos de detenidos, lo que generó una condena internacional contra el Gobierno turco.

Desde la prisión de Silivri, donde permanece encarcelado, Ekrem Imamoglu envió un mensaje a sus seguidores en el que calificó las movilizaciones como una “revolución democrática”. En su comunicado, el líder opositor celebró la participación de 15 millones de personas en las primarias simbólicas organizadas por el CHP.

“La esperanza es muy grande. Ha hecho sentirse miserables a un puñado de malas personas. Su miedo aumenta. Tendrán miedo, dejad que tengan miedo. Nosotros representamos los nobles valores de la República de Turquía y la democracia”, expresó Imamoglu. También instó a los manifestantes a mantener la calma y a evitar enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Represión contra la prensa y censura en los medios

Las detenciones también han alcanzado a periodistas que cubrían las protestas. Al menos diez reporteros fueron arrestados este lunes, la mayoría de ellos fotógrafos que documentaban las manifestaciones frente al Ayuntamiento de Estambul. Entre los detenidos se encuentran Yasin Akgul, fotorreportero de la AFP, y Bulen Kilic, ganador de dos premios World Press Photo.

La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha exigido la liberación de los periodistas y ha denunciado que la policía ha atacado a varios reporteros con gases lacrimógenos y porras desde el inicio de las protestas.

Además, la Administración de Erdogan también ha intensificado la censura en los medios de comunicación. En la noche del sábado, el presidente del Consejo Superior de Radiotelevisión, Ebubekir Sahin, advirtió en redes sociales que las cadenas de televisión que transmitieran las protestas podrían perder su licencia.

Según el miembro del consejo Ilhan Tasci, Sahin llamó personalmente a varios directivos de medios para exigirles que dejaran de emitir en directo las protestas, que en ese momento estaban siendo reprimidas por la policía. Como resultado, la mayoría de los medios cortaron sus transmisiones. Tasci calificó estas amenazas como “un ataque inconstitucional a la libertad de prensa”.

Por su parte, el líder del CHP, Ozgur Ozel, ha instado a sus seguidores a boicotear las empresas de los grupos mediáticos cercanos al gobierno por ignorar la magnitud de las protestas. Ha comparado esta situación con la censura mediática durante las protestas de Gezi y ha advertido que su partido “no olvidará” la actitud de los medios progubernamentales. @mundiario