Macron decreta el estado de emergencia en Nueva Caledonia por graves disturbios

Protestas en Nueva Caledonia, Francia. / RR.SS
Protestas en Nueva Caledonia, Francia. / RR.SS
La situación "insurreccional" ha dejado cuatro muertos y centenares de heridos en la antigua colonia francesa en el Pacífico, por la ampliación del cuerpo electoral que rechazan los independentistas.
Macron decreta el estado de emergencia en Nueva Caledonia por graves disturbios

En Nueva Caledonia, una colectividad de ultramar francesa y un archipiélago de 270.000 habitantes en el Océano Pacífico, se han registrado dos días de disturbios que han dejado un saldo trágico: tres muertos y centenares de heridos, incluido un gendarme que murió este miércoles por las heridas graves que recibió por un disparo tras haber estado ingresado en urgencias. Estos disturbios se han desatado en medio de la oposición de los independentistas al proyecto de París para ampliar el cuerpo electoral en la vieja colonia, que incorporaría a la mayoría del censo capaz de votar, incluyendo a electores partidarios de mantenerse en Francia.

El presidente francés, Emmanuel Macron, tras reunirse con el Consejo de Defensa y Seguridad en el palacio del Elíseo en París, ha anunciado la declaración del estado de emergencia en Nueva Caledonia. Además, las autoridades impusieron un toque de queda en la región.

Los disturbios, que incluyen saqueos, disparos, incendios y tiroteos, han llevado al alto comisionado de la República, Louis Le Franc, a denunciar la situación como “insurreccional”, advirtiendo sobre el riesgo de que estalle una “guerra civil”. Estos eventos violentos, mayormente protagonizados por jóvenes de entre 15 y 25 años, recuerdan a la situación de los años ochenta, cuando el archipiélago estuvo al borde de una "casi guerra civil", resuelta finalmente por los acuerdos de Matignon en 1988 que le otorgaron al territorio una autonomía singular (sui géneris) entre todas las colectividades de ultramar francesas.

Las islas tendrían así independencia en prácticamente todas las materias excepto en defensa (militar), seguridad interior (policial), judicial y la moneda, que seguirían siendo competencias de la Francia metropolitana. Además, se prometió la celebración de tres referéndums independentistas, el último de ellos celebrado en medio de las restricciones de la pandemia, en los que la opción de permanecer dentro de la República francesa se ha impuesto.

Disturbios en los territorios franceses de ultramar

La crisis ha tomado por sorpresa al presidente Macron y su Gobierno, a pesar de las advertencias previas tanto desde la isla como de antiguos primeros ministros implicados en las negociaciones sobre las aspiraciones secesionistas de la mayoría étnica autóctona de Nueva Caledonia, los canacos. Macron ha instado tanto a los independentistas como a los loyalistes (partidarios de mantener su estatus actual bajo el Estado francés) a llegar a un acuerdo, amenazando con convocar al Congreso en junio para que adopte la reforma constitucional que modificará el cuerpo electoral en el archipiélago.

El proyecto de ley para ampliar el cuerpo electoral fue aprobado por la Asamblea Nacional con 351 votos a favor (del bloque del centro macronista, la derecha y la ultraderecha) y 153 en contra (principalmente del bloque de La Izquierda Insumisa de Jean-Luc Melénchon. El Senado ya la había adoptado. Esta medida, interpretada como una provocación por los independentistas y como un acto de resistencia por los loyalistes, busca incluir en el censo a todos los nativos y residentes de más de 10 años en Nueva Caledonia, pues actualmente solo están habilitados aquellos inscritos desde antes de 1998, es decir, se excluía a uno de cada cinco habitantes de las islas.

La situación en Nueva Caledonia es política y socialmente explosiva, ya que el futuro del archipiélago está en juego. Colonizado por Francia en 1853 y con un estatus de amplia autonomía, el territorio es estratégico en el Pacífico, donde se trata de la principal plataforma de voz francesa en la región en medio de la cruenta disputa por influencia entre China y Estados Unidos, además de ser rico en recursos naturales como el níquel.

Los disturbios, aunque condenados por algunos independentistas, son vistos por otros como una expresión de las desigualdades y marginalización que enfrentan ciertos sectores de la sociedad local. En medio de esta compleja situación, Nueva Caledonia se encuentra nuevamente en el centro de la atención internacional mientras busca resolver sus tensiones políticas y sociales. @mundiario

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