Machado desafía al chavismo y prepara su vuelta para encabezar la transición

María Corina Machado, líder opositora venezolana y Nobel de la Paz. / @MundoConVzla.
Desde Washington, la líder opositora confirma que volverá a Venezuela “en pocas semanas” para pilotar una transición democrática tras la salida forzada de Nicolás Maduro.

La política venezolana entra en una nueva fase. La dirigente opositora María Corina Machado ha anunciado que regresará a Venezuela “en pocas semanas” con el propósito declarado de impulsar una “transición ordenada, sostenible e indetenible” hacia la democracia. El mensaje, difundido en vídeo desde Washington, supone su pronunciamiento más contundente desde que abandonó el país en una operación discreta a finales del año pasado.

Machado sitúa su retorno en un momento de extraordinaria volatilidad institucional. El pasado 3 de enero, una intervención militar estadounidense puso fin al mandato de Nicolás Maduro, quien fue trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por presuntos delitos de narcotráfico. La líder opositora ha respaldado abiertamente esa operación y ha agradecido al presidente Donald Trump su “visión y coraje” por haber llevado ante la justicia al dirigente chavista.

En su discurso, Machado articula el momento actual como la culminación de un proceso que —según sostiene— comenzó con la victoria opositora en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. “Primero debíamos derrotarlos espiritualmente, después políticamente, luego electoralmente y, por último, militarmente”, afirma, en una narrativa que combina épica política y reivindicación de legitimidad democrática.

Sin embargo, el poder en Caracas no ha quedado en el vacío. La vicepresidenta Delcy Rodríguez ejerce como presidenta encargada, en un interinato que ha sorprendido por su tono pragmático. Bajo su mandato provisional se han producido movimientos significativos: apertura del sector petrolero, reanudación de contactos diplomáticos con Washington e incluso la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas. Este nuevo equilibrio, que algunos interpretan como un giro táctico del chavismo, ha sido recibido con escepticismo por Machado.

La líder opositora advierte de que el actual aparato de poder “quiere ganar tiempo para que nada cambie” y denuncia que la naturaleza del régimen permanece intacta. A su juicio, la transición solo será creíble si implica el desmontaje real de la represión, la recuperación económica y la convocatoria de elecciones libres conforme a la Constitución, que prevé comicios tras la declaración de falta absoluta del presidente y el agotamiento de los plazos del interinato.

En este escenario, la recién aprobada ley de amnistía añade incertidumbre. Uno de sus artículos excluye de beneficios a quienes hayan promovido o facilitado acciones armadas o intervenciones extranjeras contra el Estado venezolano, una redacción que, según varios analistas, podría utilizarse contra Machado por su respaldo a la operación estadounidense. Aunque el texto ha permitido la liberación de centenares de presos políticos —incluidos colaboradores cercanos a la dirigente—, su alcance real sigue siendo objeto de controversia.

Pese a los riesgos legales y políticos, Machado asegura tener preparada una agenda centrada en tres ejes: reforzar la unidad construida en las primarias opositoras, consolidar un amplio acuerdo nacional que garantice gobernabilidad y preparar a la ciudadanía para “una nueva y gigantesca victoria electoral”. En las últimas semanas, equipos vinculados a su plataforma han reactivado asambleas, procesos de actualización del censo y redes territoriales.

El anuncio de su regreso no es solo un gesto simbólico. Supone una apuesta por capitalizar el momento de debilidad del chavismo y por liderar personalmente el proceso que podría definir el rumbo del país en los próximos meses. La incógnita es doble: si el interinato permitirá una competencia electoral real y si la oposición logrará mantener la cohesión en un tablero político que, tras años de confrontación, ha cambiado de manera abrupta.

Con su retorno, Machado se coloca en el centro de una transición aún incierta. El desenlace dependerá de la capacidad de las fuerzas políticas para transformar el actual reequilibrio de poder en una salida institucional estable, en un país exhausto tras más de una década de crisis. @mundiario