Luis Arce, bajo críticas opositoras una semana después del intento de golpe

Luis Arce, presidente de Bolivia. / RR SS.
El expresidente Evo Morales acusa a su antiguo aliado de haber planificado un autogolpe de Estado tras la detención del comandante Juan José Zúñiga en Bolivia.

Una semana después de que el general Juan José Zúñiga fracasara en su intento de golpe contra el presidente boliviano Luis Arce, el mandatario se encuentra bajo el escrutinio de una oposición civil que lo acusa, sin pruebas, de haber falsificado los hechos y de orquestar un “autogolpe”. Estas acusaciones buscan debilitar el apoyo internacional al Gobierno de Arce. El expresidente Evo Morales, antiguo mentor de Arce y ahora su mayor adversario político, se ha convertido en el principal crítico del actual presidente. Esta postura es compartida por casi todos los expresidentes y líderes opositores del país.

En respuesta a las acusaciones, el presidente Arce publicó en la red social X: “en los últimos años, intereses personales, económicos, nacionales y extranjeros se unieron para intentar interrumpir esta nueva etapa de nuestra historia”. Arce añadió: “no solo fueron creciendo en su agresividad, sino también en su irresponsabilidad con el futuro de nuestro país. Esos intereses perversos, finalmente, mostraron sus verdaderas intenciones para intentar volver a un pasado oscuro de dictadura”.

Como parte de la respuesta a los eventos recientes, la Policía ha arrestado a varios altos mandos militares, incluyendo al general Zúñiga y al exjefe de la Armada, Juan Arnés, así como a tres comandantes de regimiento y varios otros oficiales y militares retirados. Algunos de los detenidos se encuentran en diferentes prisiones y otros en detención domiciliaria. Las investigaciones continúan y la tesis oficial sostiene que se trató de un movimiento planificado con anterioridad, involucrando a otros militares además de los subordinados directos de Zúñiga.

Las dudas sobre la verdadera naturaleza de la insubordinación de Zúñiga surgieron poco después de que ocupara la Plaza Murillo, el epicentro del poder político boliviano, y luego retirara sus tropas sin negociar su demanda de “liberación de los presos políticos”. El historiador Pablo Stefanoni explicó que los hechos podrían interpretarse como un “movimiento social armado” en protesta por la destitución de Zúñiga como comandante del Ejército. El Gobierno de Arce calificó el incidente como un “golpe de Estado fallido” y lo vinculó con intereses externos sobre los recursos naturales bolivianos.

Reacciones de la oposición

El general Zúñiga, al momento de su detención, declaró que Arce estaba detrás de la movilización de los carros blindados, una afirmación que el Gobierno negó categóricamente. Esta declaración aumentó las especulaciones en redes sociales, donde se propagó la frase “no fue golpe, fue fraude”, utilizada anteriormente por quienes se oponían a la persecución del Gobierno contra los responsables del derrocamiento de Evo Morales en 2019. Morales se unió a esta narrativa, acusando a Arce de engañar a la ciudadanía boliviana y al mundo.

La polémica alcanzó un nivel internacional cuando la oficina del presidente argentino, Javier Milei, emitió un comunicado repudiando la “falsa denuncia de golpe de Estado" en Bolivia y denunciando la existencia de “presos políticos”. Este comunicado fortaleció las críticas internas contra Arce. La expresidenta boliviana Jeanine Áñez, actualmente en prisión, felicitó a Milei por su postura, mientras que Morales rechazó la interferencia, afirmando que “los asuntos bolivianos los resuelven los bolivianos”.

La oposición boliviana celebró la decisión del Departamento de Estado de Estados Unidos de esperar una “investigación independiente” sobre el episodio, manifestando su preocupación por la “fragilidad democrática” de algunos países. Esta postura internacional añade presión sobre el Gobierno de Arce para esclarecer los hechos y demostrar su compromiso con la democracia.

En el ámbito político interno, los delegados afines a Evo Morales en el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla lograron una resolución que condena el intento de golpe de Estado contra Arce, pero también repudia los intentos de proscribir al Movimiento al Socialismo (MAS) e inhabilitar a Morales para las elecciones de 2025. Esta resolución evidencia la soledad política de Arce, quien buscará revertir esta situación en su próximo encuentro con el presidente brasileño, Lula da Silva, el 9 de julio en Bolivia. @mundiario