Latinoamérica se alza en defensa de Panamá frente a las pretensiones de Donald Trump

Canal de Panamá. / pancanal.com.
La propuesta del presidente electo estadounidense para retomar el control del Canal de Panamá genera rechazo unánime en América Latina, que reafirma la soberanía panameña como un principio innegociable.

Una declaración inesperada del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el posible retorno del control del Canal de Panamá a manos estadounidenses desató una reacción contundente en América Latina. Líderes de la región, desde México hasta Chile, respaldaron al presidente panameño José Raúl Mulino, quien rechazó categóricamente cualquier intento de injerencia en la soberanía de su país.

Trump encendió la polémica a través de una publicación en su red social Truth, en la que planteaba la posibilidad de que Estados Unidos retomase la gestión del Canal si Panamá no reducía las tarifas para los barcos estadounidenses. En un mitin en Arizona, el presidente electo aseguró que esta "estafa" debía terminar, afirmando que su gobierno abordaría el asunto inmediatamente después de su investidura.

Mulino no tardó en responder con firmeza. “Cada metro cuadrado del Canal de Panamá es panameño y seguirá siéndolo”, enfatizó en un mensaje a la nación. Además, recordó que las tarifas se establecen de manera transparente y fundamentada en criterios económicos y de mantenimiento. "El Canal no está bajo el control directo o indirecto de ninguna potencia, ya sea China, Estados Unidos o la Unión Europea", puntualizó.

Solidaridad regional frente a la amenaza

El anuncio de Trump provocó una ola de apoyo regional hacia Panamá. Gobiernos de países como México, Colombia, Chile y Bolivia, así como el secretario general de la OEA, Luis Almagro, instaron al respeto de los tratados internacionales que en 1977 devolvieron el Canal a Panamá. El colombiano Gustavo Petro fue especialmente vehemente, subrayando que cualquier negociación con Estados Unidos debe hacerse "de igual a igual y sin comprometer la dignidad de los pueblos latinoamericanos".

Incluso la elección de Kevin Marino Cabrera como embajador estadounidense en Panamá avivó la controversia. Cabrera, leal a Trump y defensor de su agenda "Estados Unidos Primero", prometió trabajar para implementar el enfoque del presidente electo en materia de política internacional, una declaración que generó suspicacias en la región.

Un desafío histórico y moral

La polémica también reabrió debates históricos sobre la construcción y gestión del Canal. Trump utilizó argumentos poco precisos para justificar sus declaraciones, como la supuesta muerte de 38.000 estadounidenses durante su construcción, una cifra ampliamente refutada.

El intento de Trump por cuestionar la soberanía panameña no solo despertó un sentimiento de unidad en América Latina, sino que también reavivó el debate sobre la autonomía y el desarrollo regional. Líderes como Petro enfatizaron la importancia de trabajar por una región más próspera y menos dependiente de las potencias extranjeras.

En este contexto, la postura de Trump amenaza con convertirse en uno de los primeros conflictos diplomáticos de su mandato, complicando las relaciones de su administración con América Latina. Panamá, respaldada por la región, dejó claro que su soberanía no está en negociación, reafirmando que el Canal de Panamá es y seguirá siendo un símbolo de su independencia nacional. @munfitio