Kurdistán emerge como un actor de estabilidad en Oriente Medio
El actual conflicto bélico entre los Estados Unidos de América e Israel contra la República Islámica de Irán ha colocado en las primeras páginas de los medios internacionales —como The Washington Post, Le Monde o The Times— el papel de moderación y estabilidad desarrollado especialmente en la última década por la Región Autónoma del Kurdistán, en la República de Irak. Este territorio, con una amplia autonomía y unas sólidas instituciones de autogobierno, así como con elecciones democráticas y libertad de prensa, desempeñó un papel central para hacer frente en su día a los terroristas del Estado Islámico.
Igualmente, su labor fue muy importante para la protección de minorías étnicas como los yazidíes —Nadia Murad, activista yazidí, recibió en 2018 el Premio Nobel de la Paz— y de las decenas de miles de refugiados que huían de los ataques en Siria y en regiones de Irak perpetrados por los terroristas del Estado Islámico.
Hay que recordar que en la década de los años ochenta, durante el régimen de Sadam Husein, el pueblo kurdo fue perseguido y sufrió intentos de genocidio, incluso con el empleo de armas químicas contra poblaciones kurdas por parte del dictador iraquí. Tras el fin de la Guerra del Golfo en 2003, se ha producido un amplio resurgir del pueblo y la cultura kurdas en el marco de un nuevo Oriente Medio, donde progresivamente la Región Autónoma del Kurdistán se ha consolidado como un territorio seguro —libre de atentados terroristas—, con estabilidad política y con un fuerte crecimiento económico, similar al de los vecinos Estados del Golfo Pérsico (Omán, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Kuwait, Qatar, etc.).
El presidente de la Región Autónoma del Kurdistán, Nechirvan Barzani, ha reiterado el compromiso con la diplomacia y la solución pacífica del actual conflicto en Oriente Medio, explicando que Kurdistán “no será parte de este conflicto” y apostando por una pronta solución de la situación actual y el restablecimiento de la seguridad regional. Desde la capital administrativa, Erbil, y con una población superior a los ocho millones de habitantes, la voluntad de las autoridades kurdas es promover el entendimiento y asegurar la protección de los civiles y de las infraestructuras clave para el desarrollo económico del área.
Barzani ha promovido además el establecimiento de sólidas relaciones institucionales, económicas y culturales con la mayoría de los países miembros de Naciones Unidas, así como con los principales organismos internacionales y bloques regionales como la Unión Europea, la Unión Africana o la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático. La interlocución directa con Washington —Barzani se reunió en el Foro de Davos con el presidente Donald Trump y conversó telefónicamente en los últimos días ante la evolución del conflicto—, así como con los demás países occidentales (España, Francia, Reino Unido, etc.) y con los países de su región (Irán, Arabia Saudí, Turquía, etc.), al igual que con la República Popular China o la Federación Rusa, actores importantes en Oriente Medio, son una prueba del reconocimiento al papel constructivo y a favor de la estabilidad regional de la Región Autónoma del Kurdistán.
La Región Autónoma del Kurdistán, como ha declarado en múltiples foros y eventos internacionales, así como en su reciente visita a Madrid el pasado mes de febrero su ministro de Asuntos Exteriores, Safeen Dizayee, trabaja activamente para ser un puente y un lugar preferente de conexión entre Oriente Medio y otras regiones como la Unión Europea o Asia Central. En este sentido, la Región Autónoma del Kurdistán tiene una firme vocación de establecerse igualmente como puente y nexo entre América Latina y Oriente Medio.
El sector energético es uno de los sectores económicos más desarrollados en el Kurdistán en la actualidad, siendo uno de los principales productores de petróleo y gas natural. El ministro de Asuntos Exteriores, Safeen Dizayee, mantuvo una amplia agenda de reuniones de alto nivel durante su estancia en Madrid, en el marco de una gira oficial por los principales países de la Unión Europea, promocionando las inversiones y la cooperación cultural de la Región Autónoma del Kurdistán —integrada en la República de Irak— con España.
España, que ejerce un papel clave como enlace y puente con los países y organismos de Latinoamérica, cuenta con una Oficina de Representación del Gobierno Autónomo del Kurdistán que desarrolla una activa y positiva labor para impulsar los intercambios entre instituciones públicas, universidades y empresas. El alto representante de la Oficina de Representación del Gobierno Autónomo del Kurdistán es el diplomático Darawan Haji, que desde la sede en Madrid promueve múltiples actividades e iniciativas en distintos sectores —comercial, turístico, agrícola, institucional, educativo, etc.— entre las 17 comunidades autónomas españolas y la Región Autónoma del Kurdistán en Irak. El turismo y la agricultura son sectores de especial relevancia en estas relaciones hispano-kurdas.
Darawan Haji, en sus tareas como alto representante del Gobierno Regional del Kurdistán en España, con motivo de la inauguración en Madrid de la nueva Oficina de Representación del Gobierno Regional del Kurdistán —en un acto que contó con la presencia de diplomáticos, empresarios y autoridades— explicó la voluntad de reforzar la relación con España. La compleja situación actual en Oriente Medio se confía en que se supere en las próximas semanas y que, tras el fin del conflicto, se reactiven las comunicaciones aéreas y el comercio internacional con la región.
La Región Autónoma del Kurdistán emerge y se consolida —especialmente en esta época de incertidumbres y conflictos— como un factor de estabilidad en el área de Oriente Medio. @mundiario