Israel lanza un “ataque selectivo” en Beirut que mata al menos a 12 personas
El ministro de Defensa de Israel, Yoav Gallant, ha calificado el actual enfrentamiento con Hezbolá como una “nueva fase de la guerra”, reflejando la escalada en las hostilidades en la frontera entre Israel y Líbano. En las últimas 24 horas, la situación ha alcanzado niveles sin precedentes en casi un año de tensión constante. A última hora del jueves, el ejército israelí lanzó una intensa ofensiva de dos horas contra posiciones clave de Hezbolá en el sur de Líbano, después de un ataque previo que dejó cientos de heridos y varias muertes tanto en el lado militar como civil.
Este ataque se produjo tras el uso de dispositivos explosivos, como buscapersonas y walkie-talkies, por parte de Israel en una operación que ha sido señalada como una respuesta contundente a los recientes movimientos de Hezbolá. Las Fuerzas Armadas israelíes emitieron un comunicado confirmando la destrucción de cientos de lanzaderas de cohetes pertenecientes a la milicia libanesa, al tiempo que advirtieron a los residentes de varias localidades del norte de Líbano que permanecieran cerca de refugios debido a la posibilidad de más ataques.
Ya este viernes, la tensión se ha extendido hasta la capital de Líbano, Beirut, donde Israel ha llevado a cabo un “bombardeo localizado” que ha dejado tres muertos. Aunque aún no se ha confirmado el objetivo exacto de la operación, varios medios israelíes apuntan a Ibrahim Aqil, jefe de las unidades especiales de Hezbolá, como posible blanco del ataque. Este barrio de Beirut ya fue objetivo de un ataque israelí en julio, cuando fue asesinado Fuad Shukr, el número dos de la organización.
Hezbolá no tardó en responder con una de sus mayores salvas de proyectiles desde que comenzaron los enfrentamientos en octubre de 2023. En total, se lanzaron 140 cohetes, dirigidos principalmente contra instalaciones militares israelíes. Según el ejército de Israel, 120 de estos proyectiles cruzaron la frontera, algunos fueron interceptados por el sistema antimisiles, mientras que otros causaron incendios en áreas cercanas. Hasta el momento, no se han reportado víctimas mortales en ninguno de los ataques, aunque las autoridades israelíes han reforzado las instrucciones de seguridad para la población del sur del país.
Hezbolá prometió un “castigo justo”
El incremento en la capacidad de respuesta de Hezbolá ha llegado en un momento de extrema tensión, apenas un día después de que el líder de la organización, Hasan Nasralá, reconociera el impacto del reciente doble ataque atribuido al Mosad, los servicios secretos israelíes. Este ataque dejó cerca de 40 muertos y alrededor de 3.000 heridos en Líbano, sumiendo al país en el desconcierto. Nasralá, aunque visiblemente abatido, afirmó en su discurso que el golpe no ha debilitado a la organización: “lo que ha pasado no va a afectar a nuestro poder y preparación. Solo va a aumentar nuestra determinación”, aseguró.
La escalada actual tiene lugar mientras se especula sobre la posibilidad de una invasión terrestre israelí en el sur de Líbano, una región que ya ha visto la huida de unas 100.000 personas. El gobierno de Israel, liderado por Benjamín Netanyahu, busca establecer una "franja de seguridad" que pueda evitar el constante lanzamiento de proyectiles contra el norte de su territorio, donde ya se han evacuado a más de 60.000 civiles. Sin embargo, las declaraciones de Nasralá sugieren que la milicia libanesa no cesará sus ataques hasta que Israel detenga sus bombardeos en Gaza, un escenario que parece más improbable a medida que el conflicto se agrava.
Este cruce de ataques y contraataques refleja el delicado equilibrio de poder en la región, donde tanto Israel como Hezbolá siguen aumentando la intensidad de sus acciones, dejando a la población civil atrapada en medio de un conflicto que, lejos de encontrar una solución, parece estar entrando en una nueva etapa de escalada militar. @mundiario