Israel intensifica los bombardeos en el sur de Siria para forzar una “plena desmilitarización”
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, insiste en la presencia "indefinida" de tropas israelíes en la zona para evitar un despliegue militar sirio.
La aviación israelí ha lanzado una nueva oleada de bombardeos en el sur de Siria con el objetivo de evitar el despliegue del ejército sirio en la región. Los ataques tuvieron lugar el martes por la noche a 13 kilómetros al sur de Damasco y en la provincia de Deraa, cerca de la frontera con Jordania. Estos hechos refuerzan la postura del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien el domingo declaró que Israel permanecerá "indefinidamente" en la zona desmilitarizada y exigió la "plena desmilitarización" de las provincias sirias de Quneitra, Deraa y Suweida.
Desde el inicio del conflicto en Siria, Israel ha realizado ataques contra posiciones iraníes y aliados de Teherán, como la milicia libanesa Hezbolá, para impedir la transferencia de armas al Líbano. Sin embargo, con la caída del régimen de Bachar el Asad y la reorganización del nuevo ejército sirio, el foco de los ataques ha cambiado. Ahora, Israel justifica sus acciones militares bajo el argumento de que cualquier presencia de fuerzas armadas en el sur de Siria representa una amenaza directa para su seguridad.
“La presencia de fuerzas y activos militares en la parte sur de Siria representa una amenaza para los ciudadanos de Israel”, declaró el ejército israelí en un comunicado tras los bombardeos. El ministro de Defensa, Israel Katz, detalló que la ofensiva forma parte de una “nueva política” de defensa, en la que el ejército israelí abrirá fuego contra cualquier intento del régimen sirio o grupos armados de establecerse en la zona fronteriza.
Los ataques israelíes se produjeron pocas horas después de la Conferencia de Diálogo Nacional Sirio, convocada por el nuevo presidente interino de Siria, Ahmed el Sharaa. Durante este evento, las distintas comunidades sirias discutieron el futuro del país y emitieron un comunicado en rechazo a la incursión israelí, calificándola como una "flagrante violación de la soberanía estatal". Además, exigieron la "retirada inmediata e incondicional" de las tropas israelíes y pidieron la intervención de la comunidad internacional.
El Sharaa, quien lideró la ofensiva que derrocó a Bachar el Asad, ha evitado responder militarmente a las acciones de Israel en virtud de la estabilidad del país en esta etapa de transición. "No queremos conflictos con ningún país, ni siquiera con Israel", afirmó en una entrevista reciente.
La estrategia israelí y su presencia militar en la región
Desde diciembre, Israel ha intensificado su presencia militar en el sur de Siria, estableciendo al menos siete bases en la región, según imágenes satelitales. En aquel momento, el ejército israelí justificó su incursión asegurando que estaba respondiendo a un ataque contra los cascos azules de la ONU, aunque la misión internacional nunca confirmó dicho incidente. Días después, Netanyahu reconoció la presencia militar, asegurando inicialmente que sería "temporal", aunque ahora ha dejado claro que se mantendrán "durante un periodo indefinido".
Uno de los puntos más sensibles de la nueva política israelí en Siria es su relación con la comunidad drusa, concentrada en la provincia de Suweida. Netanyahu ha declarado que Israel no permitirá ninguna amenaza contra los drusos en el sur de Siria, lo que ha generado protestas en Deraa, Suweida y Damasco. Muchos sirios ven esta postura como un intento de Israel de dividir al país y fomentar tensiones entre comunidades en un momento de transición política.
Además, la televisión pública israelí ha informado sobre un programa piloto impulsado por el alto mando militar druso israelí, Ghassan Alian, para emplear a drusos sirios como jornaleros en la agricultura y construcción en los Altos del Golán, territorio ocupado por Israel desde 1967. Esta iniciativa ha sido recibida con escepticismo en Siria, donde se percibe como un intento de Israel de ampliar su influencia sobre la minoría drusa.
La permanencia del ejército israelí en la zona desmilitarizada representa una violación del armisticio firmado en 1974 tras la guerra del Yom Kipur. Esto podría aumentar la tensión con otros actores regionales, como Irán y Rusia, que han respaldado al régimen sirio en el pasado y podrían ver esta ocupación como un desafío directo a sus intereses en la región. @mundiario