El ISIS-K busca extender el terror a través de su filial centroasiática

Los ISIS-K rama afgana del Estado Islámico. / RR.SS.
La rama "provincia del Khorasán" perteneciente al Estado Islámico ha reforzado su presencia en las provincias fronterizas rusas y ha llevado acabo diversos ataques estratégicos.

El brutal acto de terrorismo que sacudió a Rusia el viernes, ha dejado al menos 133 personas muertas en la sala de conciertos Crocus, en las afueras de Moscú. El grupo armado ISIS-K asumió la autoría, marcando uno de los peores actos de terror en el país en las últimas dos décadas. Este evento destaca la creciente amenaza que representan los grupos yihadistas, cuyos indicios de dirigir sus acciones hacia Rusia han sido evidentes en los últimos años.

Expertos en seguridad, como Lucas Webber, Riccardo Valle y Colin Clarke, ya habían advertido sobre la intención de los yihadistas de atacar a Rusia. En un artículo publicado en Foreign Policy el año pasado, analizaron la narrativa del grupo, señalando la escalada de tensiones internacionales como un catalizador potencial para los ataques. Estos expertos advirtieron sobre la posibilidad de que Rusia fuera objetivo de estos grupos extremistas, citando la guerra en Ucrania y la tensión geopolítica global como motivadores.

“La guerra entre Rusia y Ucrania, y el amplio apoyo de EE UU y sus aliados europeos a Ucrania; los intentos de China de conquistar Taiwán y la tensión con Estados Unidos, todo ello apunta al inicio del fin de un sistema internacional liderado por EE UU”, decía uno de los órganos de propaganda del ISIS en lengua persa en el 2022.

El grupo terrorista, cuya rama centroasiática ha cobrado relevancia, ha llevado a cabo ataques previos en Rusia y contra intereses rusos en el extranjero. Uno de los más notorios fue la voladura de un avión que cubría la ruta Sharm el Sheij-San Petersburgo y matando de así a 224 de sus ocupantes en 2015 

La atención de los expertos se ha centrado en la rama "provincia del Khorasán", vinculada al grupo yihadista más poderoso del mundo. Esta rama, formada en 2015, ha llevado a cabo ataques en Afganistán y ha extendido su alcance a otros países, incluidos Rusia y Pakistán. Su objetivo principal es sembrar el caos y la inestabilidad en regiones estratégicas.

A medida que el grupo perdió terreno en Oriente Próximo, ha intensificado su campaña de ataques en otros países, incluido Rusia. Recientes actos terroristas en Irán, Turquía, Austria, Alemania y otros lugares han sido atribuidos a esta organización, que recluta principalmente entre los migrantes centroasiáticos en Rusia.

Las autoridades rusas, sin embargo, han sido criticadas por su respuesta a las advertencias de posibles ataques terroristas. A pesar de las alertas emitidas por países como Estados Unidos, el presidente ruso Vladímir Putin ha minimizado estas amenazas, centrándose en otros conflictos geopolíticos.

Una de las razones detrás del reclutamiento de miembros por parte del grupo yihadista es la vulnerabilidad de los migrantes centroasiáticos en Rusia, quienes enfrentan discriminación, explotación laboral y xenofobia. Esta situación los hace susceptibles a ser reclutados por redes yihadistas, lo que representa un desafío adicional para las autoridades rusas.

“Dios, haz que sus guerras sean sangrientas y siembra la discordia en sus corazones, derrama tu ira sobre ellos y atorméntalos”, rezaba uno de los artículos de propaganda del ISIS en 2022 cuando Rusia invadió Ucrania.

Este ataque en Moscú subraya la creciente amenaza del terrorismo internacional y la necesidad de una cooperación global más sólida para combatirla. Mientras tanto, Rusia se enfrenta a la difícil tarea de abordar las raíces profundas del extremismo yihadista dentro de sus fronteras y en su propio territorio. @mundiario