El Gobierno de Siria creará un nuevo ejército con los rebeldes que derrocaron a Asad
El nuevo Gobierno interino sirio continúa avanzando en la reconstrucción de las instituciones del país mientras recibe el reconocimiento de un número creciente de países y organismos internacionales. Este proceso se produce tras la ofensiva relámpago liderada por el islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS), el principal grupo rebelde que derrocó al régimen de Bachar al Asad hace poco más de una semana.
Ahmed al Shara, líder de HTS, ha anunciado que las facciones rebeldes que participaron en la ofensiva serán desmanteladas. En un mensaje difundido a través de su canal de Telegram, Al Shara —quien ha retomado su nombre real después de años utilizando el alias de guerra Abu Mohamed al Julani— informó de que los combatientes serán entrenados para integrarse en el Ministerio de Defensa del nuevo Gobierno. Además, subrayó que todos los combatientes estarán sujetos a la ley, una medida que busca apuntalar una estructura estatal sólida, única y ordenada.
En un encuentro reciente con representantes de la minoría drusa, Al Shara insistió en que el nuevo Gobierno debe abandonar la “mentalidad de oposición” para adoptar una visión “de Estado”. “Siria debe permanecer unida y debe haber un contrato social entre el Estado y todas las comunidades (étnicas o religiosas) para garantizar la justicia social”, declaró. Este mensaje tiene como objetivo calmar los temores de aquellos grupos que apoyaron al régimen anterior, los que siempre han sido marginados o los que desconfían de HTS debido a su pasado islamista y su vinculación con la rama siria de Al Qaeda.
Entre las medidas más significativas anunciadas por Al Shara destaca el fin del reclutamiento militar obligatorio, una política que durante años fue una carga para los sirios y que disuadió a muchos refugiados de regresar. El servicio militar podía extenderse hasta una década y solo se podía evitar mediante el pago de grandes sumas de dinero. Esta reforma es vista como un paso crucial para facilitar el retorno de los desplazados y reducir la resistencia de la población hacia el nuevo Gobierno.
Seguridad y control del armamento
La seguridad en las calles es actualmente garantizada por agentes que formaban parte del Gobierno de Salvación en Idlib y por excombatientes rebeldes. Estos efectivos controlan los accesos a edificios oficiales y gestionan puntos de control en las carreteras. Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre qué hacer con el armamento que quedó abandonado tras la caída del régimen de Asad y que fue recogido por civiles y combatientes.
Para afrontar esta situación, Al Shara ha declarado que se implementará un proceso de desarme general para que solo el ejército tenga el monopolio del uso de armas. En algunas zonas de Damasco y alrededores, los residentes ya han comenzado a recibir instrucciones al respecto. El éxito de esta medida dependerá de la percepción de las minorías, quienes deberán sentirse seguras y no desprotegidas frente a un futuro aún incierto para arriesgarse al desarme después de 13 años de una cruenta guerra civil en donde el régimen de Asad era solo uno de los tantos frentes abiertos.
El proceso de reconstrucción y estabilización también tiene una dimensión diplomática. La creación de un ejército formal y el establecimiento de instituciones pueden facilitar el levantamiento de las sanciones internacionales que aún pesan sobre HTS, considerada una organización terrorista por EE UU y la Unión Europea. De hecho, Washington mantiene una recompensa de 10 millones de dólares por información que conduzca a la captura de Al Shara.
A pesar de estas sanciones, la comunidad internacional comienza a mostrar señales de acercamiento. La nueva jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, anunció que la Unión Europea reabrirá su delegación en Siria, que lleva cerrada desde 2013. Asimismo, delegados de estadounidenses y Alemania ya han mantenido contactos con los nuevos dirigentes sirios. Embajadas como las de Francia, Turquía y Qatar han vuelto a izar sus banderas en Damasco, reflejando una normalización progresiva de las relaciones diplomáticas.
Retorno de refugiados y desafíos por delante
La Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) estima que un millón de refugiados podría regresar a Siria en los próximos seis meses. Sin embargo, ha instado a los países de acogida a no presionar a los refugiados para su retorno. Este proceso de repatriación masiva dependerá en gran medida de la capacidad del nuevo gobierno para garantizar seguridad y estabilidad a los retornados.
El mensaje del nuevo Gobierno interino es claro: la prioridad es reconstruir Siria, un país devastado por casi 14 años de guerra civil, con una economía colapsada y altos niveles de corrupción. Al Shara también ha asegurado que no se iniciarán enfrentamientos con Israel por los territorios en la zona desmilitarizada de los Altos del Golán, pero sí ha dicho que, con la retirada de Irán y Hezbolá del país, los bombardeos ya no tienen justificación.
Este esfuerzo por evitar nuevos conflictos externos busca enfocar todos los recursos en la estabilización interna y el restablecimiento de un gobierno funcional, con el objetivo de ofrecer a los sirios una oportunidad de reconstruir sus vidas tras años de sufrimiento y desplazamiento. @mundiario