Francia se asoma al abismo: Barnier avisa de que “la estabilidad es que yo continúe”
El primer ministro de Francia, Michel Barnier, enfrenta este miércoles a las 16.00 un momento crucial para su el futuro político del país, con la votación de dos mociones de censura presentadas por la izquierda y la ultraderecha en la Asamblea Nacional. Estas iniciativas, desencadenadas tras la aprobación por decreto de una parte del presupuesto mediante el controvertido artículo 49.3 de la Constitución, podrían convertir a Barnier en el jefe de Gobierno más fugaz de la historia de la V República, con apenas tres meses en el cargo.
Desde su nombramiento en septiembre por el presidente Emmanuel Macron, Barnier ha lidiado con un Parlamento dividido en tres bloques irreconciliables: la izquierda del Nuevo Frente Popular (NFP, con insumisos, socialistas, comunistas y ecologistas), la extrema derecha de Marine Le Pen y el centroderecha compuesto por el espacio macronista y los conservadores de Los Republicanos, partido del que proviene el primer ministro. La falta de mayorías claras, fruto de unas legislativas anticipadas y fragmentadas para frenar el auge de la ultraderecha, ha dificultado la gobernabilidad y ha generado tensiones constantes entre las fuerzas políticas.
Horas antes de la votación, Barnier protagonizó entrevistas en horario de máxima audiencia en dos cadenas de televisión para dirigirse directamente a los ciudadanos. “La estabilidad es que yo continúe”, aseguró, subrayando las consecuencias económicas que podría acarrear la incertidumbre política, como un aumento de la prima de riesgo y mayores dificultades para abordar el déficit público, que ya alcanza el 5,5 % del PIB.
Sin embargo, su discurso contrastó con la aparente calma del presidente Macron, quien desde Arabia Saudí afirmó que “Francia es un país rico, sólido, que ha realizado muchas reformas y las mantiene, que cuenta con instituciones estables y una Constitución estable”, y desestimó la gravedad de la situación. “No hay que asustar a la gente con esas cosas, tenemos una economía fuerte”, según Le Figaro.
Impacto económico y político
Las mociones de censura tienen raíces más profundas que el desencuentro por el presupuesto. La izquierda, liderada por el extremista euroescéptico Jean-Luc Mélenchon, acusa a Barnier de favorecer únicamente a la extrema derecha en sus negociaciones, mientras que Marine Le Pen ha anunciado que sus diputados votarán a favor de todas las mociones, “vengan de donde vengan”. Esta alianza circunstancial entre ambos bloques, unidos en su descontento hacia el Gobierno, pone en riesgo la continuidad del primer ministro.
El líder socialista, Olivier Faure, ha recriminado a Barnier su “diálogo exclusivo” con Reagrupamiento Nacional (RN), mientras que Marine Le Pen busca capitalizar el momento político pese a los problemas judiciales que enfrenta su partido en el caso de los asistentes parlamentarios. Para que una de las mociones prospere, se necesitan 288 votos, un objetivo que parece al alcance dado el apoyo cruzado entre la izquierda y la ultraderecha.
La incertidumbre política ya ha tenido repercusiones en los mercados financieros, con un incremento en el diferencial de tipos entre Francia y Alemania. De no aprobarse el presupuesto, las cuentas actuales tendrían que prorrogarse, poniendo en peligro medidas urgentes para controlar el déficit y estabilizar la economía. Desde el Ministerio de Economía, Antoine Armand ha advertido que las mociones de censura “ponen al país en peligro”, mientras que el titular de Finanzas, Laurent Saint-Martin, señaló que RN busca desestabilizar al Ejecutivo.
¿Y después de Barnier?
De prosperar las mociones, sería la primera vez desde 1962 que un Gobierno francés cae por censura parlamentaria. En aquel entonces, el Ejecutivo de Georges Pompidou fue destituido bajo la presidencia de Charles de Gaulle. La caída de Barnier representaría un hito en la historia de la V República y abriría un periodo de alta incertidumbre, con un Parlamento bloqueado y un presidente Macron cada vez más debilitado en el ámbito nacional.
Según reportes del periódico Le Monde, Macron ya busca un reemplazo para Barnier, anticipando el desenlace desfavorable de las mociones. Sin embargo, la fragmentación del Parlamento complica la formación de un nuevo Ejecutivo con capacidad para aprobar leyes. Este escenario podría empujar a Macron a tomar decisiones más drásticas, enfrentándose a presiones para convocar elecciones anticipadas o incluso considerar su propia dimisión, algo que ha rechazado categóricamente.
Francia se encuentra en una encrucijada política, con un Gobierno tambaleante, una oposición polarizada y un horizonte de incertidumbre que amenaza con prolongarse en los próximos meses. La votación de este miércoles definirá no solo el destino de Barnier, sino también el rumbo inmediato de la política francesa. @mundiario