Francia y Alemania establecen las bases del acercamiento europeo con la nueva Siria
La escena internacional ha dado un giro significativo en Siria tras la caída del régimen de Bachar el Asad, con un flujo constante de delegaciones diplomáticas visitando Damasco para reunirse con las nuevas autoridades lideradas por la milicia islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS). Este viernes, una delegación de alto nivel de la Unión Europea, compuesta por la ministra de Exteriores alemana, Annalena Baerbock, y su homólogo francés, Jean-Noël Barrot, ha visitado la capital siria.
En el encuentro, ambos diplomáticos subrayaron la necesidad de garantizar derechos fundamentales, en especial para mujeres y minorías, mientras dejaron claro que el apoyo financiero no llegará sin garantías de respeto a estos principios.
Baerbock insistió en la importancia de un diálogo inclusivo para construir un futuro pacífico en Siria. “Un capítulo pacífico debe partir de un diálogo entre todos los grupos étnicos y religiosos. Además, es crucial garantizar los derechos de las mujeres”, afirmó la ministra alemana. “Mi viaje hoy, junto a mi contraparte de Francia y en nombre de la UE, es una señal clara a los sirios. Un nuevo comienzo entre Europa y Siria, entre Alemania y Siria, es posible”, añadió la ministra en un comunicado.
“Sabemos de dónde viene ideológicamente HTS y lo que ha hecho en el pasado, pero también oímos y vemos el deseo de moderación y de entendimiento con otros actores importantes”, matizó la ministra ecologista, que también se reunió con representantes de la sociedad civil siria.
Por su parte, Barrot se reunió con altos representantes de las iglesias cristianas en el país y expresó su esperanza de que el nuevo Gobierno sirio sea el comienzo de una Siria “soberana, estable y en paz”, y en la que “las aspiraciones de todos los sirios puedan realizarse”. Sin embargo, reconoció que “es una esperanza frágil”.
Un pasado oscuro y un presente incierto
El recorrido de los diplomáticos europeos comenzó en la prisión de Saidnaya, un símbolo de las atrocidades del régimen de la dinastía Asad y calificada por Amnistía Internacional como un “matadero humano”. Por la tarde, los ministros sostuvieron una reunión con Ahmed al Shara, antes conocido por su nombre de guerra Abu Mohamed al Julani, el máximo dirigente de HTS y el nuevo líder de facto de Siria.
Esta visita marca un cambio en la relación entre Europa y Siria, que busca establecer un nuevo comienzo tras más de 13 años de guerra civil. Sin embargo, la sombra del pasado de HTS, anteriormente vinculada a la rama siria de Al Qaeda, genera cierto escepticismo sobre su capacidad para liderar un Gobierno inclusivo y moderado.
En paralelo, las nuevas autoridades sirias han intensificado los contactos con sus vecinos en la región. Este viernes, el recién nombrado canciller sirio, Asad al Shaibani, realizó su primer viaje internacional a Riad, atendiendo al interés de Arabia Saudí en desempeñar un papel influyente en la reconstrucción de Siria. Este acercamiento incluye un puente aéreo de ayuda humanitaria, con cuatro aviones saudíes aterrizando ya en el país árabe.
Mientras los líderes internacionales buscan fortalecer la relación con las nuevas autoridades, la sociedad siria enfrenta desafíos internos. Un anuncio del Ministerio de Educación sobre cambios en los libros de texto ha desatado protestas en Damasco. Los críticos temen que las reformas, que incluyen la eliminación de la teoría de la evolución y un enfoque más religioso en la enseñanza, sean un paso hacia la islamización del país. Aunque el ministerio asegura que las modificaciones aún no han sido aprobadas.
El papel de los países del Golfo y las tensiones geopolíticas
Arabia Saudí y otras monarquías del Golfo han intensificado su apoyo al nuevo Gobierno sirio, buscando llenar el vacío dejado por Rusia e Irán, antiguos aliados del régimen de El Asad. Sin embargo, Irán, que proporcionaba el 90 % del petróleo a Siria, cortó sus exportaciones en diciembre, exacerbando la crisis de combustible en el país. Este interés renovado de los países árabes también refleja su intención de contrarrestar la influencia de Turquía, un actor clave en la región.
Por otro lado, países como Egipto y Emiratos Árabes Unidos han adoptado una postura más cautelosa hacia los nuevos gobernantes sirios, mientras que Israel continúa llevando a cabo bombardeos en su territorio, el último de ellos cerca de Alepo, con la intención de mantener desmantelar posibles riesgos de seguridad como arsenales de armas químicas dejadas por el régimen de Asad.
La comunidad internacional observa con cautela los movimientos del nuevo Gobierno sirio. Aunque existe esperanza de un cambio hacia la estabilidad, las tensiones internas y externas, junto con el historial de HTS, plantean dudas sobre la viabilidad de una transición inclusiva y sostenible. La reconstrucción de Siria, devastada por más de una década de guerra, dependerá no solo del apoyo económico, sino también de la voluntad de las nuevas autoridades para garantizar derechos fundamentales y promover un sistema político representativo. @mundiario