Fracasan las negociaciones en Austria: la ultraderecha se queda sin Gobierno
Austria no tendrá un Gobierno liderado por la ultraderecha tras el fracaso de las negociaciones entre el Partido de la Libertad (FPÖ) y los democristianos del ÖVP. Herbert Kickl, líder del FPÖ y ganador de las elecciones legislativas de septiembre, anunció este miércoles la ruptura definitiva de las conversaciones con Christian Stocker, líder del ÖVP, dejando en el aire la formación de un nuevo Ejecutivo. Si no se encuentra una solución en los próximos días, Austria podría enfrentarse a elecciones anticipadas tan solo tres meses después de los comicios.
Las negociaciones, que comenzaron en enero, han estado marcadas por una fuerte tensión y desconfianza entre ambas formaciones. Tras varios días de recriminaciones mutuas en los medios de comunicación, los líderes de ambos partidos sostuvieron un último encuentro este miércoles, que resultó ser breve y sin avances significativos. Poco después, Kickl informó al presidente de Austria, Alexander Van der Bellen, de su decisión de renunciar al mandato para formar gobierno.
El proceso de diálogo estuvo condicionado desde el inicio por las profundas diferencias entre ambas formaciones. Aunque el FPÖ logró una victoria histórica con el 28,8 % de los votos, el resto de los partidos manifestaron su rechazo a una coalición con Kickl, a quien consideran un líder extremista, euroescéptico y prorruso. En un intento por evitar que la ultraderecha asumiera el poder, Van der Bellen otorgó inicialmente el mandato a Karl Nehammer, líder del ÖVP y entonces canciller en funciones. Sin embargo, el intento de formar un tripartito con los socialdemócratas del SPÖ y los liberales de Neos fracasó a principios de enero, abriendo finalmente la puerta a Kickl para intentar la formación de un Gobierno.
A pesar de las dudas iniciales, el ÖVP aceptó negociar con el FPÖ tras la dimisión de Nehammer como canciller y líder del partido. Sin embargo, las conversaciones tropezaron con varios obstáculos, entre ellos la distribución de carteras ministeriales y la postura de Austria en la Unión Europea. La intención del FPÖ de controlar el Ministerio del Interior generó un fuerte rechazo dentro del ÖVP, especialmente por los antecedentes de Kickl en esa cartera entre 2017 y 2019, cuando ordenó una polémica redada en los servicios de inteligencia que fue declarada ilegal por los tribunales.
Las diferencias entre ultras y democristianos
La presión desde el exterior también jugó un papel clave en la ruptura de las negociaciones. Gobiernos europeos, especialmente Alemania, criticaron la posibilidad de que Austria estuviera gobernada por una coalición con la ultraderecha en un momento en que el avance de partidos afines en Europa preocupa a Bruselas. Kickl, un reconocido admirador de Viktor Orbán, había manifestado su intención de alinear a Austria con las posturas euroescépticas y prorrusas, lo que generó inquietud dentro y fuera del país.
En un intento por salvar el pacto, el ÖVP exigió garantías escritas al FPÖ de que Austria mantendría su compromiso con la Unión Europea, combatiría la influencia rusa y respetaría el Estado de derecho.
A cambio, los democristianos estaban dispuestos a endurecer la política migratoria, una de las principales banderas del FPÖ, llegando incluso a plantear la posibilidad de rechazar nuevas solicitudes de asilo, lo que chocaba con el derecho internacional.
Al final, las diferencias resultaron irreconciliables y el FPÖ anunció el fin de las negociaciones. Con este escenario, Austria se enfrenta a una nueva crisis política que podría desembocar en elecciones anticipadas si no se alcanza un acuerdo en las próximas semanas. Mientras tanto, el país seguirá gobernado por un Ejecutivo en funciones liderado por el ministro de Exteriores, el democristiano Alexander Schallenberg. @mundiario