Fin de la conmoción en Corea del Sur: el presidente levanta la polémica ley marcial

Yoon Suk-yeol, presidente de Corea del Sur. / RR.S.
Yoon Suk-yeol anuncia que acatará la decisión del Parlamento, que en horas de tensión desafió la maniobra del mandatario al derogar el decreto que prohibió todas las actividades políticas.

El presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, ha anunciado que levantará la ley marcial que decretó por sorpresa este martes a última hora, una medida excepcional que desató una ola de críticas, tensión y conmoción tanto internas como internacionales. Según el mandatario, en el discurso televisado en el que dio a conocer su decisión, buscaba “erradicar las fuerzas pronorcoreanas y proteger el orden constitucional democrático”. Sin embargo, la oposición y numerosos analistas políticos consideran que esta acción representa un grave retroceso democrático en uno de los principales bastiones de la democracia en Asia.

El anuncio de Yoon se encontró con el rechazo mayoritario de los partidos políticos, tanto opositores como el suyo propio, que pudieron ingresar en la sede de la Asamblea Nacional custodiada fuertemente por agentes militares y policiales, en medio de tensos choques con manifestantes que exigían la derogación de la ley marcial. Finalmente, unos 190 de los 300 diputados de diferentes formaciones consiguieron llegar hasta el hemiciclo, rodeado de barricadas, para votar unánimemente a favor de una resolución que exigía al presidente la derogación de la ley marcial, y que tras horas de presión en la madrugada de este miércoles ha acatado el mandatario surcoreano, que informó a la prensa de que sería después de convocar a su gabinete.

El presidente conservador, en contra de la opinión de los partidos de la oposición y de su propia formación política, declaró este martes la ley marcial de emergencia, acusando a la oposición de instrumentalizar y “paralizar” el Parlamento, realizar actividades “antiestatales” y de “simpatizar” con la dictadura comunista de Corea del Norte.

Se trata de la primera vez desde 1979 que un mandatario surcoreano decreta una ley marcial, en un país que había sufrido líderes autoritarios, pero que a partir de la década de los 80 desarrolló una apertura y democratización que la convirtieron en una de las potencias claves de Asia, y aliada estratégica de Occidente, en particular de EE UU, junto a Japón.

Woo Son-shik, un líder opositor que preside la Asamblea Nacional, aseguró a la prensa que el decreto del presidente Yoon habría quedado “nulo y sin efecto” después de que el Parlamento aprobara la resolución. Aunque la ley marcial cesaba las funciones del Poder Legislativo, la Constitución establece que los diputados primero tenían que aprobar el decreto antes de suspender las garantías constitucionales que implica.

Después de la votación, los diputados reclamaron a los soldados y a los policías que abandonaran las instalaciones del Parlamento, el Ejército primero respondió que la ley se mantendría en vigor hasta que la levantara el propio presidente Yoon, pero finalmente comenzaron a replegarse en medio de los vítores de los ciudadanos en las inmediaciones de la Asamblea Nacional.

Un enfrentamiento político sin precedentes

La decisión de Yoon se produjo en un contexto de alta tensión con el centroizquierdista Partido Democrático (PD), principal fuerza de la oposición que controla la Asamblea Nacional. Este grupo parlamentario aprobó recientemente, y por la vía exprés, unos presupuestos generales muy reducidos para 2025 sin el respaldo del gobernante y conservador Partido del Poder Popular (PPP). Además, la oposición ha liderado numerosas mociones de destitución contra miembros clave del gabinete presidencial, lo que ha incrementado las acusaciones de “bloqueo legislativo” por parte del Ejecutivo.

En un discurso televisado, Yoon calificó estas acciones como parte de una “dictadura legislativa” y justificó la ley marcial como una medida necesaria para proteger la estabilidad del país.

La declaración de ley marcial incluía restricciones a la prensa, la prohibición de reuniones públicas y la suspensión de actividades políticas. Estas disposiciones han desatado una ola de manifestaciones en todo el país, con miles de ciudadanos congregándose frente a la Asamblea Nacional para exigir la retirada inmediata del decreto.

Pese a la tensión por la presencia de tropas y un importante dispositivo de seguridad en las calles de Seúl, no se reportaron enfrentamientos significativos durante la madrugada. La oposición, liderada por Lee Jae-myung, ha prometido “proteger la democracia” y llegó a instar al presidente a respetar la decisión parlamentaria que invalida la ley marcial. @mundiario