“Europa no resistirá sin una integración más profunda”, alerta Borrell en el Foro La Región
En un momento en que la geopolítica se redibuja sobre un eje que une Washington y Pekín, Josep Borrell ha lanzado en Ourense un mensaje tan lúcido como inquietante: “Europa no será capaz de resistir si los europeos no se integran más”. Invitado por el Foro La Región, el exalto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad ofreció una conferencia sobre el futuro del continente en un mundo multipolar, marcada por un diagnóstico claro: la UE, tal como está concebida, resulta insuficiente para los desafíos del siglo XXI.
Borrell dibujó un mapa global en el que el centro de poder y riqueza se desplaza cada vez más lejos del viejo continente. Frente a potencias que actúan con rapidez y decisión, Europa aparece lastrada por un mecanismo institucional que exige la unanimidad de los Veintisiete para tomar decisiones clave. Esa regla, señaló, obliga a “echar demasiada agua al vino” y termina por diluir la capacidad de acción de la UE. Por ello, lejos de abogar por más ampliaciones, defendió “inventar una nueva unión europea, una unión dentro de la Unión” que permita avanzar con acuerdos aprobados por mayoría.
El político socialista reivindicó la necesidad de que un grupo de países lidere ese nuevo impulso, orientado a reforzar la integración política, económica y militar. Solo así, dijo, podrá Europa hacer frente a un futuro en el que el equilibrio de poder se mueve hacia otras latitudes. Pese a su tono pesimista, Borrell no dejó de subrayar las fortalezas del continente: “Europa es la parte del mundo que mejor vive”, con libertad política, prosperidad económica y cohesión social. “Europa es un jardín, mientras gran parte del mundo es una jungla”, afirmó, consciente, sin embargo, de que ese jardín se marchita ante la pérdida de peso industrial y militar.
En su intervención, también se mostró crítico con la respuesta europea ante el conflicto en Gaza. Admitió que la UE “no ha estado a la altura” frente al “genocidio que Israel ha cometido, y sigue cometiendo”, al limitarse a aprobar sanciones de 220 millones de euros anuales que ni siquiera se han aplicado. Esa tibieza, según Borrell, erosiona la credibilidad europea y alimenta la percepción de un doble rasero entre Palestina y Ucrania: “Los que lo dicen, desgraciadamente, tienen razón”. Recordó, en ese sentido, que Europa ha enviado armas a Kiev por valor de 70.000 millones de euros, más que Estados Unidos, y advirtió que el continente se enfrenta ahora a una pregunta “existencial”: cuánto más está dispuesto a invertir para frenar la invasión rusa.
Con serenidad pero sin rodeos, Borrell abordó otro tema incómodo: el gasto en defensa. Considera inevitable que España aumente su inversión hasta el 3,5 % del PIB, un compromiso que, recordó, Pedro Sánchez ya fue instado a cumplir por Donald Trump. A su juicio, el presupuesto militar ha sido durante años una “variable de ajuste” para evitar recortes en servicios públicos o pensiones, pero los ejércitos europeos están hoy “exhaustos” y afrontan “grandes retos por delante”.
Caballero elogia a Borrell
La conferencia fue presentada por Gonzalo Caballero, profesor universitario y exlíder de los socialistas gallegos, quien definió a Borrell como “un referente de primer nivel” y aseguró que “habría sido o podría ser un gran presidente del Gobierno”.
Más allá del elogio personal, el encuentro dejó una idea de fondo que resume el espíritu de la intervención: Europa debe decidir si quiere seguir siendo un actor relevante en el mundo o resignarse a ser un espectador de lujo en la nueva era multipolar. @mundiario