Europa intenta contener a Trump para evitar una paz en Ucrania dictada por Moscú
La posibilidad de que Donald Trump anuncie un acuerdo de paz en Ucrania antes de Navidad ha activado las alarmas en Kiev y en las principales capitales europeas. Ante el temor de que el presidente de Estados Unidos acepte concesiones sustanciales a Moscú, el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, y sus aliados han intensificado los contactos diplomáticos para blindar garantías de seguridad que eviten una nueva agresión rusa tras un eventual alto el fuego.
Ese ha sido el eje de las reuniones celebradas este domingo en Berlín, convocadas por el canciller alemán, Friedrich Merz, y en las que han participado Zelenski y dos emisarios clave de Trump: Steve Witkoff, su principal negociador, y Jared Kushner, su yerno. En la mesa, dos cuestiones sensibles: las garantías de seguridad para Ucrania y las posibles renuncias territoriales que podrían exigirse a Kiev como precio de la paz.
Garantías de seguridad a cambio de concesiones
Zelenski ha dejado claro, antes de aterrizar en Berlín, que Ucrania está dispuesta a explorar fórmulas alternativas a la entrada en la OTAN, siempre que impliquen una protección equivalente al artículo 5 de la Alianza Atlántica. Ese artículo obliga a los miembros a responder colectivamente ante un ataque armado. Para Kiev, el mensaje es inequívoco: no habrá cesiones territoriales sin un paraguas de seguridad creíble, respaldado por Europa y Estados Unidos.
En ese marco, el presidente ucranio se ha mostrado abierto a una zona desmilitarizada en el este del país, en la región del Dombás, en gran parte ocupada por Rusia. La condición es que ese arreglo impida que Moscú repita una invasión como las de 2014 y 2022, un temor que atraviesa todas las conversaciones.
Europa teme un pacto a sus espaldas
En Bruselas, Berlín y París se repite la misma advertencia: Trump y Vladímir Putin podrían cerrar un acuerdo al margen de Ucrania y de la UE. Las prisas del mandatario estadounidense por exhibir un éxito diplomático, sumadas a la presión militar rusa y a las dificultades internas de Zelenski, reducen el margen de maniobra y obligan a Europa a actuar para “limitar daños”, según admiten fuentes diplomáticas.
Merz ha querido asumir un liderazgo europeo que en los últimos años había encarnado el presidente francés, Emmanuel Macron, ahora en la recta final de su mandato. Desde que llegó al cargo en mayo, el canciller alemán ha impulsado el rearme europeo, ha endurecido el tono frente a Moscú y ha abierto el debate sobre la reintroducción del servicio militar obligatorio en Alemania.
El sábado, en un discurso en Múnich, Merz comparó las ambiciones territoriales de Putin con las de Adolf Hitler en 1938, cuando las potencias occidentales consintieron la anexión de los Sudetes. “Si Ucrania cae, no se detendrá ahí”, ha advertido, subrayando el riesgo de repetir una política de apaciguamiento.
Negociaciones intensas y agenda decisiva
La primera jornada de contactos en Berlín ha transcurrido entre el hotel Adlon y la Cancillería federal, con reuniones que se han prolongado hasta la noche y podrían continuar este lunes. Ese mismo día está prevista una cumbre de líderes europeos, entre ellos Macron, el primer ministro británico Keir Starmer y la italiana Giorgia Meloni, en un formato inicialmente sin Estados Unidos.
El encuentro llega en vísperas de una decisión clave de la UE: si utilizar los activos rusos congelados para financiar la ayuda a Ucrania. También se produce tras tres semanas de debate sobre un plan de 28 puntos elaborado por Witkoff junto a Kirill Dmitriev, una de las figuras de confianza del Kremlin.
Desconfianza europea hacia el equipo de Trump
La presencia en Berlín de Witkoff y Kushner se interpreta en Alemania como una señal de que Washington cree posible un acuerdo. Ambos se presentan con el aval de haber participado en la negociación del alto el fuego en Gaza. Sin embargo, Witkoff, empresario sin trayectoria diplomática, despierta una profunda desconfianza en Kiev y en varias capitales europeas.
Su propuesta inicial, posteriormente suavizada, recogía tesis próximas al Kremlin: amplias cesiones territoriales de Ucrania, límites estrictos a su capacidad defensiva futura y una amnistía por los crímenes cometidos durante la guerra. Para Europa, ese enfoque refuerza la urgencia de influir en la negociación antes de que Trump cierre un pacto rápido que estabilice el frente a corto plazo, pero hipoteque la seguridad del continente a largo plazo.
Con Berlín como epicentro diplomático, los próximos días se perfilan como decisivos para el futuro de Ucrania y para el papel de Europa en una negociación que amenaza con redefinir el equilibrio de seguridad en el continente. @mundiario