Eslovaquia y Hungría critican el permiso para usar armas occidentales contra Rusia

Robert Fico, primer ministro de Eslovaquia y Viktor Orbán, mandatario húngaro. / Mundiario
Los gobiernos de Orbán y Fico rechazan la decisión de Biden de autorizar el uso de armamento de largo alcance para que Ucrania ataque objetivos estratégicos en territorio ruso.

La reciente autorización del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para que Ucrania utilice armamento de largo alcance en ataques limitados dentro de territorio ruso ha generado fuertes reacciones en Europa del Este. Los líderes de Eslovaquia y Hungría, los mandatarios más cercanos a Moscú de la UE, han condenado enérgicamente la medida, calificándola como un paso hacia la escalada del conflicto y un obstáculo para las negociaciones de paz.

El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, afirmó que la decisión fue hecha "con el claro objetivo de frustrar o retrasar completamente las conversaciones de paz. Se trata de una escalada de tensiones sin precedentes". Según Fico, esta medida "intensifica las tensiones" y aleja cualquier posibilidad de poner fin al conflicto, al que describió como "el asesinato mutuo de eslavos en Ucrania". Además, anunció que ha instruido a sus ministros de Asuntos Exteriores y Defensa para rechazar esta decisión en todos los foros internacionales posibles.

Por su parte, Péter Szijjártó, ministro de Asuntos Exteriores de Hungría. "Se trata de una idea muy peligrosa, con la que existe un gravísimo peligro de que la guerra siga escalando". "Esto acercaría claramente la amenaza real de la Tercera Guerra Mundial", declaró Szijjártó, quien también vinculó la autorización de los misiles a un esfuerzo desesperado por parte de las "élites" para mantener su estrategia militar en Ucrania.

Szijjártó, crítico habitual de Ucrania y sus ambiciones europeas, acusó a los líderes de la Unión Europea de ignorar la voluntad de los votantes estadounidenses, quienes eligieron recientemente a Donald Trump con la esperanza de un cambio en la política hacia Ucrania. "Uno tiene la sensación de que las élites pro-guerra a ambos lados del Atlántico parecen lanzar un último ataque contra la nueva realidad y la voluntad del pueblo", añadió.

El Gobierno del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha sido uno de los más críticos dentro de la Unión Europea respecto a las ambiciones de Ucrania de unirse al bloque y a la OTAN. Hungría ha bloqueado en repetidas ocasiones las iniciativas de apoyo a Ucrania, argumentando que estas medidas "solo intensifican la guerra" y no conducen a una solución pacífica.

El Kremlin también se sumó a las críticas contra la decisión de Estados Unidos. Un portavoz ruso advirtió que esta política "aumentará aún más las tensiones internacionales" y complicará cualquier intento de negociación. Moscú considera la autorización de los ATACMS como un paso que intensifica el conflicto, especialmente en vísperas de los 1.000 días desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022.

La autorización de los misiles ATACMS marca un cambio estratégico en la guerra, permitiendo a Ucrania atacar objetivos clave en Rusia con mayor alcance. Si bien Estados Unidos ha limitado el uso de estos misiles a objetivos específicos, la medida introduce un nuevo factor de incertidumbre en el conflicto, especialmente con la inclusión de actores externos como Corea del Norte, que ha desplegado tropas en la región de Kursk en apoyo a Moscú.

El cambio de política de Estados Unidos también pone de manifiesto las divisiones en Europa respecto al apoyo a Ucrania. Mientras que países como Polonia y los Estados bálticos defienden una estrategia más agresiva, naciones como Hungría y Eslovaquia han adoptado posturas más conciliadoras, insistiendo en la necesidad de negociaciones de paz. @mundiario