Las embajadas de España y EE UU cierran ante la amenaza de un inminente ataque ruso en Kiev
Ante el aumento de las tensiones en Ucrania, las embajadas de Estados Unidos, España, Italia y Grecia en Kiev han cerrado temporalmente sus instalaciones por temor a un ataque aéreo a gran escala por parte de Rusia. La decisión responde a advertencias específicas de las autoridades ucranianas sobre la acumulación de misiles rusos, lo que eleva el riesgo de bombardeos masivos en todo el país.
La embajada de Estados Unidos en Kiev emitió un comunicado en el que se detalla que ha recibido "información específica de un potencial ataque aéreo ruso el 20 de noviembre". España, por su parte, también señaló el “riesgo elevado” de ataques aéreos y recomendó a sus ciudadanos residentes en Ucrania extremar precauciones, seguir las recomendaciones locales y localizar refugios cercanos. Estas advertencias llegan en un momento en que el conflicto alcanza uno de sus puntos más críticos.
Según Andrii Kovalenko, jefe del Centro contra la Desinformación del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania, Rusia ha acumulado durante meses misiles balísticos y de crucero, incluidos los Kh-101 y Kalibr, para una serie de ataques coordinados contra Ucrania. El anuncio coincide con la reciente escalada en el uso de armamento avanzado en el conflicto.
El cierre de las embajadas se produce un día después de que Ucrania utilizara por primera vez misiles ATACMS de largo alcance, suministrados por Estados Unidos, contra un objetivo militar en territorio ruso. Estos misiles, autorizados por el presidente Joe Biden, tienen un alcance de hasta 300 kilómetros y han sido empleados para atacar depósitos de armas y bases militares rusas en las provincias de Briansk y Kursk, ambas fronterizas con Ucrania. Este desarrollo ha sido calificado por el Kremlin como una “escalada significativa”, con amenazas de represalias contundentes.
El conflicto ha visto un aumento en los ataques aéreos. El domingo pasado, Rusia lanzó su primer bombardeo masivo en tres meses, utilizando 120 misiles y 90 drones shahed en distintas partes de Ucrania. Mientras tanto, Ucrania ha intensificado sus ataques en suelo ruso, utilizando drones para destruir instalaciones estratégicas en regiones como Bélgorod y Novgorod. Según el Ministerio de Defensa ucraniano, estos ataques buscan debilitar la infraestructura militar rusa y minimizar su capacidad ofensiva.
El uso de misiles ATACMS por parte de Ucrania ha generado especulaciones sobre si otros aliados occidentales, como Francia y el Reino Unido, permitirán que sus sistemas de largo alcance, como los misiles Scalp y Storm Shadow, también sean utilizados contra Rusia. Moscú ha advertido a estas potencias sobre las consecuencias de una mayor intervención militar en su contra, señalando que tales acciones podrían llevar a una intensificación aún mayor del conflicto.
En este contexto, el presidente ruso Vladímir Putin ha aprobado modificaciones a la doctrina nuclear de su país, permitiendo el uso de armas nucleares en respuesta a ataques convencionales en territorio ruso. Sin embargo, Sabrina Singh, portavoz del Departamento de Defensa de Estados Unidos, afirmó que el Pentáono no ha encontrado indicios de preparativos nucleares rusos en este momento.
En paralelo a estas tensiones, cinco fuentes cercanas al Kremlin informaron a Reuters que Putin estaría dispuesto a negociar un alto el fuego con el presidente electo estadounidense Donald Trump, aunque con la condición de mantener los territorios conquistados en Ucrania. Según estas fuentes, Rusia podría ceder pequeñas áreas en las regiones de Járkov y Mykolaiv, pero insistiría en mantener el control de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón. @mundiario