Elon Musk retrocede y suaviza su enfrentamiento con Trump tras una semana de tensión

Elon Musk, exdirector del DOGE y Donald Trump, presidente de EE UU. / Casa Blanca
Después de una escalada pública de acusaciones e insultos, el magnate tecnológico da marcha atrás, lo que plantea la posibilidad de que una reconciliación esté en curso.

El fundador de Tesla y SpaceX, Elon Musk, uno de los empresarios más influyentes del mundo, sorprendió este miércoles al reconocer públicamente su arrepentimiento por algunos de los mensajes que dirigió recientemente contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La disculpa, breve pero significativa, fue publicada en su propia red social X: “Me arrepiento de algunos de mis mensajes de la semana pasada sobre el presidente Donald Trump. Fueron demasiado lejos”.

El gesto marca un giro relevante en la dinámica entre ambos, que pasaron en cuestión de semanas de la cooperación institucional a un conflicto abierto, con potenciales consecuencias tanto políticas como financieras. Musk, quien había sido un aliado clave durante la campaña presidencial de Trump, llegó a acusarlo incluso de retener los archivos del pedófilo Jeffrey Epstein por aparecer en ellos, una afirmación que luego eliminó de la red. Fue entonces cuando se activaron gestiones para contener los daños.

El deterioro de una relación en luna de miel se aceleró a finales de mayo, cuando Musk criticó con dureza la política económica de Trump, en particular la reforma fiscal y el nuevo paquete de gasto del Ejecutivo, al que calificó de “abominación”. El presidente respondió con firmeza, llamándolo “loco” y restando importancia a su influencia en la votación de la iniciativa en el Senado.

Fuentes cercanas a la Casa Blanca confirmaron al The New York Times que el vicepresidente J.D. Vance y la jefa de gabinete, Susie Wiles, hablaron directamente con Musk el viernes pasado, en una llamada en la que le instaron a “recomponer” su relación con Trump. Wiles, según personas familiarizadas con la conversación, había mantenido una relación fluida con el empresario desde el inicio del segundo mandato republicano.

La conversación pareció surtir efecto. En los días siguientes, Musk eliminó varios mensajes comprometedores, adoptó una postura más alineada con la narrativa oficial —en temas como las protestas en Los Ángeles— y finalmente hizo una llamada personal a Trump el lunes por la noche. Tres fuentes informaron al Times y CBS News que esa llamada fue el punto de inflexión que desembocó en la disculpa pública del miércoles.

Impacto en Tesla y en la agenda tecnológica

El conflicto público con Trump provocó una fuerte caída en el valor de las acciones de Tesla, que perdió más del 14% de su capitalización en una sola jornada, borrando temporalmente 150.000 millones de dólares. Si bien las acciones se recuperaron parcialmente, los inversores se mantuvieron cautelosos, conscientes de que el enfrentamiento con el presidente podría traducirse en represalias regulatorias.

Una de las preocupaciones centrales es el desarrollo de los robotaxis autónomos de Tesla, cuyo piloto se planea lanzar este mes en Austin, Texas. La Administración Trump, con capacidad de influir en agencias regulatorias clave, podría dificultar la aprobación o la expansión del servicio. Analistas de Wall Street también han expresado su preocupación sobre las amenazas de la Casa Blanca para cancelar los contratos federales de SpaceX, que incluyen asociaciones estratégicas con la NASA.

El propio Trump advertió que Musk enfrentaría “graves consecuencias” si financiaba a los demócratas en futuras elecciones, aunque sin detallar a qué se refería exactamente.

¿Posible reconciliación?

Desde el entorno del presidente, la reacción ante la disculpa ha sido medida pero positiva. En una entrevista con el New York Post publicada el miércoles, Trump comentó: “Cosas así pasan. No lo culpo de nada”. La declaración contrasta con otras anteriores en las que minimizaba la necesidad de una reconciliación.

En cualquier caso, el proceso de distensión parece estar en marcha. El ala política de Trump ha manifestado en privado que lamentaba la ruptura con Musk, vista como innecesaria e inoportuna, especialmente por la relevancia del empresario en sectores estratégicos como movilidad eléctrica, inteligencia artificial y exploración espacial. La expectativa de una reconciliación era compartida incluso antes del gesto de Musk, lo que sugiere que había voluntad de mantener abierta la vía del diálogo.

Varios factores parecen haber influido en la marcha atrás del empresario. En primer lugar, la presión de su propio entorno, incluyendo asesores y familiares, quienes —según reconoció él mismo— le instaron a relajar las publicaciones más polémicas. En segundo lugar, la presión económica y bursátil: la caída de Tesla en bolsa fue una señal clara de que el conflicto tenía un precio tangible. Por último, la presión política: con gran parte de sus negocios entrelazados con decisiones federales, mantener una relación tensa con el Ejecutivo puede tener consecuencias graves para su imperio empresarial.

La disculpa no garantiza un restablecimiento inmediato de la alianza entre ambos líderes, pero sí marca un cambio de tono. Falta por ver si Trump está dispuesto a reabrir los canales de cooperación con Musk, o si el magnate tecnológicoya ha cumplido su papel en su Gobierno.@mundiario