Elon Musk consolida su influencia en la Casa Blanca tras la renuncia de Vivek Ramaswamy
La Administración de Donald Trump apenas ha echado a andar y ya enfrenta sus primeras fracturas internas. La inesperada dimisión de Vivek Ramaswamy, socio de Elon Musk en el recién creado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés), ha dejado al magnate de Tesla y SpaceX como el único responsable de liderar la ambiciosa tarea de reducir el tamaño del Gobierno federal. La renuncia se produce en un contexto de tensiones crecientes dentro del movimiento trumpista, avivadas por disputas ideológicas y estratégicas sobre el futuro de la Administración.
Ramaswamy, un empresario de la biotecnología con aspiraciones políticas, ha decidido abandonar su cargo para centrarse en su carrera como futuro candidato a gobernador de Ohio, su estado natal. Esta salida fortalece significativamente la posición de Musk, quien, tras un agrio enfrentamiento con figuras clave del trumpismo, como Steve Bannon, se convierte en la máxima autoridad en la estrategia de recortes gubernamentales promovida por Trump.
El desencuentro entre Musk y Ramaswamy se agudizó tras una controversia en redes sociales sobre los visados H-1B, utilizados por las empresas tecnológicas para contratar talento extranjero. La disputa no solo evidenció diferencias filosóficas entre ambos sobre el rumbo de DOGE, sino que también tensó las relaciones dentro del núcleo duro de Trump, hasta el punto de provocar la intervención directa del presidente.
A pesar de la ruptura profesional, ambos empresarios se han mostrado en público en eventos recientes celebrando el regreso de Trump a la Casa Blanca. En una de estas galas, Ramaswamy compartió una imagen en la red social X junto a Musk con el mensaje “un nuevo amanecer”, en un intento de proyectar unidad pese a su salida.
El plan de Musk para reformar la Administración
Con Ramaswamy fuera del tablero, la visión de Musk para DOGE ha prevalecido. Según la orden ejecutiva firmada por Trump en su primer día de mandato, el enfoque del departamento se centrará en la modernización tecnológica del Gobierno federal, dejando de lado la estrategia más institucional de su exsocio, que abogaba por eliminar agencias enteras sin necesidad de aprobación legislativa.
Bajo el mando de Musk, DOGE se enfocará en la digitalización de los procesos gubernamentales y la reducción de costes mediante la optimización del uso de software y sistemas informáticos. La estructura del departamento, que inicialmente contaba con una dirección compartida, se ha reducido a la mitad como parte de las primeras medidas de eficiencia. Además, se ha rebautizado al Servicio Digital de Estados Unidos, creado en 2014, como “Servicio DOGE de Estados Unidos”, consolidando la impronta del magnate en la Administración.
Una de las decisiones más controvertidas de la orden ejecutiva es la concesión a Musk de acceso completo a los registros, sistemas de software y bases de datos gubernamentales no clasificados. Esta medida, que ha generado inquietud entre sectores políticos y mediáticos, coloca al empresario en una posición privilegiada para obtener información sensible con potenciales beneficios para sus empresas, especialmente SpaceX, que mantiene contratos multimillonarios con la Administración estadounidense.
Pese a su creciente influencia en Washington, Musk ha insistido en que no percibirá un salario del Gobierno, aunque su cercanía a Trump sugiere que sus intereses empresariales podrían verse notablemente favorecidos en los próximos años.
El fin del teletrabajo y otros recortes en marcha
En línea con la agenda de reducción de costes gubernamentales, Trump ha firmado una orden ejecutiva que pone fin al teletrabajo en las agencias federales, obligando a los empleados a regresar a las oficinas cinco días a la semana. Esta decisión busca fomentar la eficiencia y revitalizar el centro de Washington, afectado por la ausencia de trabajadores desde la pandemia.
A su vez, la Administración ha iniciado despidos en departamentos clave, como el de Justicia, y ha suspendido programas de diversidad e inclusión, reflejando el giro político de la nueva etapa en la Casa Blanca.
Desde que Musk se convirtió en el principal donante de la campaña republicana con una contribución de más de 260 millones de dólares, su relación con Trump se ha consolidado como una de las más influyentes en la esfera política estadounidense. Sin embargo, observadores políticos advierten que la fuerte personalidad de ambos podría derivar en futuros desencuentros.
Por el momento, el empresario mantiene un acceso privilegiado al Despacho Oval, lo que refuerza su papel como una de las figuras más influyentes en la actual Administración. Steve Bannon, por su parte, ha prometido seguir atacando a Musk, afirmando en una entrevista reciente que su objetivo es “expulsarlo de Washington”.
Mientras tanto, el magnate sudafricano sigue avanzando en su nueva faceta política, con un correo oficial de la Casa Blanca y la plena confianza del hombre más poderoso del mundo. @mundiario