Elecciones en Argelia: una oposición dividida y un clima de represión

Abdelmadjid Tebboune presidente de Argelia. / RR.SS
El régimen ha ignorado las demandas para establecer una junta electoral independiente y liberar a los presos políticos, lo que ha llevado a varios partidos a no participar.

A pesar del llamado al boicot por parte de muchos partidos, dos formaciones históricas han optado por presentar candidatos. El Frente de Fuerzas Socialistas (FFS), de tendencia progresista, y el Movimiento de la Sociedad por la Paz (MSP), de orientación islamista, han decidido competir en estas elecciones. Sus líderes, Youcef Aouchiche del FFS y Abdelali Hassani Cherif del MSP, se enfrentarán al actual presidente Abdelmajid Tebún, quien busca la reelección en un proceso que muchos consideran ya decidido.

Zoubida Assoul, exjueza y líder del partido Unión por el Cambio y Progreso (UPC), destacó que varios partidos opositores intentaron formar un frente unido para presentar una candidatura conjunta. Sin embargo, las diferencias internas impidieron llegar a un acuerdo, lo que ha fragmentado aún más a la oposición. Assoul, quien intentó presentar su candidatura de forma independiente, no logró superar los requisitos de la Junta Electoral. “Era consciente de que las elecciones no serían justas y transparentes, pero el boicoteo solo favorece a la consolidación del régimen. Es mejor intentar generar una dinámica de cambio”, explicó.

"La presencia de estos del FFS y el MSP solo servirá para maquillar lo que será una farsa electoral”, sostiene Laurence Thieux, profesora de la Universidad Complutense de Madrid especializada en Argelia. “No existe un sistema de partidos sólido porque sus propuestas de cambio no tienen credibilidad. El régimen argelino siempre ha sido muy hábil a la hora de cooptar y neutralizar a los partidos”, Thieux argumenta que el régimen argelino ha impedido el desarrollo de un sistema político verdaderamente competitivo y creíble en el país.

El movimiento popular de 2019, conocido como Hirak, logró evitar la reelección del presidente Abdelaziz Buteflika, pero no logró democratizar el país. Desde la llegada de Tebún al poder, la represión contra los activistas del Hirak ha aumentado, facilitada por la pandemia de covid-19. El régimen ha ignorado las demandas de la oposición para establecer una junta electoral independiente y liberar a los presos políticos, lo que ha llevado a varios partidos a renunciar a presentar candidatos.

Louisa Hanoune, líder del Partido de los Trabajadores, intentó postularse una vez más, pero las dificultades para reunir las 50.000 firmas necesarias la obligaron a desistir. “Las reglas estaban hechas para hacer imposible recabar las 50.000 firmas necesarias. No había tiempo material. Además, hubo problemas con el sistema electrónico habilitado para recogerlas”,afirmó.

Hanoune, encarcelada en 2019 por apoyar al Hirak, denunció las condiciones injustas que enfrentó para validar su candidatura, insinuando presiones del régimen para evitar su participación. Otros candidatos, como Saida Neghza, también se vieron descalificados por la Junta Electoral, enfrentando investigaciones judiciales por presuntas irregularidades en la recolección de firmas.

La campaña electoral, iniciada el pasado jueves, se desarrolla en un ambiente de restricciones políticas y mediáticas. Según observadores, el margen de debate público se ha reducido drásticamente en los últimos años, con la desaparición de medios independientes y el control estatal de la prensa. Esta falta de pluralismo y transparencia ha generado escepticismo sobre el resultado de las elecciones y la capacidad de la oposición para desafiar al régimen.

Con la mayoría de la oposición fuera del juego, la única incógnita parece ser la tasa de participación en las elecciones. En la región de La Cabilia, tradicionalmente abstencionista, el régimen busca aumentar la participación a través del FFS. Sin embargo, la desafección generalizada hacia el sistema político podría resultar en una baja participación, reflejando el desencanto de la ciudadanía con un proceso electoral que muchos consideran una mera formalidad. @mundiario