EE UU reactiva el debate sobre la mili con el registro automático de los jóvenes

Militares españoles de la misión de la OTAN en Irán. / @EMADmde
El Congreso de EE UU ha aprobado un cambio que automatiza la inscripción de jóvenes en el sistema militar, una base clave en caso de reclutamiento. No implica la vuelta inmediata de la mili, pero sí refuerza la estructura que permitiría activarla si el país lo necesitara.

Estados Unidos no ha recuperado el servicio militar obligatorio, pero está moviendo una pieza clave del tablero. El Congreso ha aprobado dentro de la nueva ley de defensa un cambio que puede parecer técnico, aunque su carga simbólica es enorme: automatizar el registro de los hombres entre 18 y 25 años en el Sistema de Servicio Selectivo (SSS), la base de datos federal que se utilizaría si el país activase un reclutamiento masivo.

Hasta ahora, el registro era obligatorio, pero dependía del ciudadano. Al cumplir 18 años, el joven debía apuntarse manualmente en un plazo de 30 días. Con el nuevo modelo, será el propio Estado quien lo haga mediante el cruce de datos federales. No se está llamando a nadie a filas, pero se está aceitando la maquinaria.

Una reforma burocrática con consecuencias políticas

El Gobierno defiende la medida como una modernización necesaria. Y, en parte, lo es. Según cifras oficiales, el cumplimiento ha caído hasta el 81% en 2024. Eso significa que casi uno de cada cinco jóvenes no figura en una lista que Washington considera esencial para una emergencia nacional. Desde una lógica puramente operativa, automatizar el registro elimina fallos humanos y reduce costes en campañas informativas que cada año consumen millones.

La congresista Chrissy Houlahan lo explicó con claridad: el dinero debería ir a la preparación real, no a publicidad para recordar a la población que debe cumplir una obligación legal.

Pero lo que en los despachos se llama eficiencia, en la calle se interpreta como una advertencia. Cuando un Estado empieza a reforzar su capacidad de reclutamiento, aunque sea en el plano administrativo, el mensaje implícito es que contempla escenarios de guerra más serios.

El Servicio Selectivo y el castigo silencioso

Conviene entender el sistema. No registrarse no suele acabar en prisión, aunque la ley contempla penas de hasta cinco años. Sin embargo, las sanciones reales son más discretas y, precisamente por eso, más efectivas: pérdida de acceso a ayudas federales para estudios, dificultades para optar a empleos públicos y problemas para obtener la ciudadanía en el caso de inmigrantes.

Es una forma de castigo silencioso que no llena titulares, pero condiciona vidas. Y plantea una duda incómoda: si el registro es obligatorio, ¿por qué sigue funcionando como una trampa burocrática que castiga más al despistado o al vulnerable que al realmente insumiso?

Además, muchos estados ya aplican un registro automático indirecto al tramitar el carné de conducir. Es decir, el país llevaba tiempo empujando hacia este modelo, aunque ahora lo oficializa y lo centraliza.

Vietnam sigue siendo la herida que no cierra

El debate no puede separarse del trauma histórico. Vietnam fue la última guerra en la que EE UU recurrió a la mili, reclutando a más de 1,8 millones de personas. Aquello no solo alimentó protestas masivas, también dejó una cicatriz social: jóvenes enviados a una guerra impopular, desigualdades en quién terminaba combatiendo y una fractura política que todavía resuena.

En 1973, el país eliminó el servicio obligatorio y apostó por un ejército profesional. Sin embargo, el registro volvió en 1980 bajo Jimmy Carter, en plena Guerra Fría. Desde entonces, el sistema existe como un extintor colgado en la pared: nadie quiere usarlo, pero nadie se atreve a quitarlo.

Hoy, con tensiones crecientes en Oriente Medio y un mundo más inestable, ese extintor vuelve a mirarse con nerviosismo. La Casa Blanca insiste en que el reclutamiento “no está en el plan actual”, aunque deja abierta la puerta. Y ahí está el problema: cuando un gobierno dice que no lo hará, pero se prepara para hacerlo, el miedo se convierte en lógica.

Estados Unidos está reforzando su capacidad de movilización en un momento en que debería reforzar su diplomacia. Porque cuando un país engrasa la maquinaria del reclutamiento, lo que se escucha no es un trámite, sino el ruido de una puerta que vuelve a abrirse. @mundiario