El Gobierno de Ecuador acusa a “células criminales” del ataque al convoy presidencial de Noboa

Daniel Noboa, presidente de Ecuador. / Presidencia de Ecuador @Presidencia_Ec
El intento de magnicidio denunciado por el Ejecutivo se produce en plena ola de protestas encabezadas por las comunidades indígenas, que mantienen bloqueos y movilizaciones contra la eliminación del subsidio al diésel.

El convoy del presidente ecuatoriano Daniel Noboa fue atacado el martes cuando se dirigía a un acto en el municipio de El Tambo, en la provincia andina de Cañar, al sur del país sudamericano. Según la ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, unas 500 personas lanzaron piedras contra los vehículos, y se encontraron “signos de bala en el carro del presidente”. Noboa salió ileso y continuó su agenda, aunque el Gobierno ha calificado el hecho como un intento de asesinato, denunciado formalmente ante la Fiscalía.

Las autoridades confirmaron la detención de cinco personas, a quienes se acusará del delito de terrorismo. El vehículo presidencial fue trasladado a Criminalística para determinar el origen de los impactos, mientras el Ejecutivo insiste en que no se trata de un hecho aislado, sino de un ataque premeditado.

El ataque ocurre en el decimosexto día consecutivo de manifestaciones encabezadas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), en respuesta a la eliminación del subsidio al diésel decretada el 12 de septiembre. La medida, que elevó el precio del galón de 1,80 a 2,80 dólares, ha desatado bloqueos en carreteras y choques con las fuerzas de seguridad, dejando al menos un fallecido y más de 150 heridos.

Las protestas se han expandido por distintas provincias, afectando la producción agrícola y el transporte. Los líderes indígenas exigen no solo la restitución del subsidio, sino también la reducción del IVA del 15 % al 12 % y el rechazo al referéndum constitucional convocado por Noboa para noviembre.

La versión oficial: “Células criminales, no comunidades indígenas”

El Gobierno intenta diferenciar entre los manifestantes pacíficos y quienes califica como “grupos violentos infiltrados”. La ministra Manzano afirmó que las comunidades ancestrales “no están involucradas” en los hechos de violencia, y responsabilizó a “ciertas células criminales” de haber provocado los ataques al convoy. “Esto no lo vamos a permitir. Ecuador dice sí a la paz y al trabajo”, declaró en rueda de prensa.

Desde la Presidencia se enfatiza que la prioridad es mantener el orden y que el mandatario “sigue cumpliendo su agenda con normalidad”, pese a los riesgos. El Ejecutivo considera que detrás de los disturbios hay intereses políticos y redes que buscan “desestabilizar al país en un momento de reformas estructurales”.

La Conaie, por su parte, rechazó cualquier vínculo con el ataque y denunció una “brutal acción policial y militar” durante la llegada de Noboa a El Tambo. En su cuenta de X (antes Twitter), la organización acusó al Gobierno de “criminalizar la protesta social” y confirmó que cinco de sus miembros fueron detenidos “de forma arbitraria”.

Los líderes indígenas sostienen que las fuerzas de seguridad están reprimiendo las movilizaciones con violencia, especialmente en zonas rurales donde se han reportado allanamientos y uso de gases lacrimógenos. La organización, históricamente decisiva en la política ecuatoriana, insiste en mantener las protestas “hasta que se escuche al pueblo”.

Estado de emergencia y crisis política en ascenso

El Ejecutivo declaró el Estado de emergencia en diez provincias, alegando “graves disturbios internos”. Con esta medida, se habilita la intervención del Ejército en labores de orden público, mientras continúan los enfrentamientos en carreteras. Las imágenes de soldados patrullando zonas rurales han elevado la tensión con los movimientos sociales, que consideran la medida un intento de “militarizar el conflicto”.

El presidente Noboa, en el poder desde 2023 y en pleno segundo mandato, enfrenta así su momento político más delicado. Las reformas económicas y su plan de ajuste fiscal, que incluye la eliminación de subsidios, lo han enfrentado con sectores rurales e indígenas que fueron decisivos en crisis pasadas contra gobiernos anteriores.

Pese al ataque, el mandatario ha mantenido un discurso de firmeza. Fuentes de la Presidencia aseguran que no habrá marcha atrás en las reformas económicas, consideradas esenciales para estabilizar las finanzas del Estado. Noboa, además, ha subrayado que las acciones violentas “no representan al verdadero Ecuador”, e instó al diálogo “sin chantajes ni presiones”.

El episodio en El Tambo no solo evidencia la creciente polarización política, sino también el riesgo de que la protesta social se transforme en una crisis institucional. 

Mientras tanto, el Gobierno busca reafirmar su autoridad y la Conaie reivindica su papel como fuerza social histórica. Ecuador vuelve a situarse en el foco de una disputa que combina factores económicos, sociales y políticos, en un escenario donde la estabilidad depende de la capacidad de ambas partes para evitar que la violencia escale aún más. @mundiario