Cuba vuelve a quedarse a oscuras: el sistema eléctrico colapsa por segunda vez en una semana
Cuba ha vuelto a sufrir un colapso completo de su sistema eléctrico nacional, el segundo en menos de una semana, confirmando la fragilidad extrema de una red energética que lleva meses al límite. La desconexión total, que deja a todo el país sin generación eléctrica, se produjo tras una avería en una de las principales unidades de generación, desencadenando un efecto en cadena que acabó apagando el conjunto del sistema.
El incidente no es aislado. Se trata del séptimo apagón general en apenas año y medio, una cifra que ilustra la profundidad de la crisis energética que atraviesa la isla. Cada fallo no solo evidencia problemas técnicos puntuales, sino un deterioro estructural que dificulta la recuperación rápida del suministro. De hecho, el restablecimiento del servicio es un proceso complejo y lento, que puede prolongarse durante días y que obliga a reconstruir el sistema desde pequeñas fuentes de generación hasta lograr reconectar todo el país.
Las consecuencias son inmediatas y severas. En amplias zonas, los cortes eléctricos pueden extenderse durante más de 20 horas, afectando de forma directa a la vida cotidiana de millones de personas. La falta de electricidad interrumpe el acceso al agua potable —dependiente de sistemas de bombeo—, complica el transporte y dificulta el funcionamiento de centros de trabajo y servicios básicos.
Uno de los ámbitos más sensibles es el sanitario. Aunque los protocolos priorizan el suministro a hospitales, no todos cuentan con sistemas de respaldo suficientes. Profesionales médicos han descrito jornadas extremas, con intervenciones largas y condiciones adversas, en un contexto donde la falta de electricidad no solo añade presión laboral, sino que pone en riesgo la atención a pacientes vulnerables, especialmente niños con enfermedades graves.
El malestar social también ha ido en aumento. En las últimas semanas se han registrado protestas puntuales en distintos puntos del país, impulsadas por el cansancio acumulado ante una situación que no parece tener solución inmediata. Las autoridades han reconocido las dificultades, pero insisten en que trabajan para estabilizar el sistema en un escenario marcado por la escasez de recursos.
En este contexto, el Gobierno cubano ha puesto el foco en el desarrollo de energías renovables, especialmente la solar, que ya cubre una parte relevante del consumo durante el día. Sin embargo, la falta de almacenamiento energético limita su eficacia en horario nocturno, cuando la demanda sigue dependiendo en gran medida de combustibles fósiles.
La escasez de petróleo es, de hecho, uno de los factores clave de la crisis. Las restricciones en el suministro han reducido la capacidad de generación térmica, agravando una situación ya condicionada por el envejecimiento de las infraestructuras. Las autoridades sostienen que el contexto internacional y las sanciones dificultan el acceso a los recursos necesarios para sostener el sistema.
El resultado es un país atrapado en un círculo de apagones, reparaciones y nuevas caídas, donde cada recuperación parece provisional. Mientras tanto, millones de cubanos afrontan el día a día entre la incertidumbre y la precariedad, en una crisis energética que se ha convertido en uno de los principales desafíos del país. @mundiario