Crisis política: ¿cómo se explica la primera ley marcial en más de 50 años en Corea del Sur?

Manifestantes frente a la Asamblea Nacional de Corea del Sur contra el presidente Yoon Suk-yeol. / RR.SS.
Un Gobierno en minoría, escándalos y una pérdida de poder en la política interna han llevado al presidente Yoon Suk-yeol a sorprender al país, y al mundo, con una medida extrema que terminó revocando.

En menos de 24 horas, el presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, ha declarado y revocado la ley marcial, una medida extrema que no se tomaba en el país desde 1979. El anuncio, emitido en horario de máxima audiencia en horas de la noche de este martes, tomó por sorpresa a la población, en la oposición, su propio partido, aliados internacionales y desató inmediatas protestas en las cercanías del Parlamento. Según el mandatario, la decisión responde a una “crisis sin precedentes” causada por un enfrentamiento político extremo de “fuerzas pronorcoreanas” y acusaciones de actos “antiestatales” por parte de la oposición.

La declaración, transmitida a las 23.00 hora local, inicialmente generó especulaciones sobre un posible ataque de Corea del Norte o una amenaza de seguridad nacional. Sin embargo, pronto se confirmó que el motivo estaba relacionado con la escalada de tensiones de política interna. Yoon, quien perdió el control del Parlamento en las elecciones generales de abril, justificó la medida alegando que la oposición estaba erosionando las funciones del Estado y poniendo en peligro el “orden democrático constitucional”.

Desde entonces, su Gobierno ha enfrentado repetidos intentos de la oposición de aprobar mociones de censura contra una veintena de altos cargos y recortes presupuestarios, lo que ha paralizado su capacidad para gobernar. El detonante parece haber sido la aprobación de los Presupuestos Generales de 2025 por parte del Partido Democrático de Corea (PDK), de centroizquierda y principal formación opositora, que no tomó en cuenta al conservador Partido del Poder Popular (PPP) en el que milita Yoon.

El partido oficialista cuestionó la primera aprobación de las cuentas públicas en la comisión presupuestaria porque considera que están muy recortadas, que dejan al Gobierno sin apenas margen de maniobra. En respuesta, el mandatario decidió invocar la ley marcial como una táctica para retomar el control político, aunque esto ha sido calificado de “antidemocrático” por sus críticos.

Protestas y tensiones inmediatas

La reacción fue inmediata. Líderes de la oposición, encabezados por Lee Jae-myung del PDK, calificaron la medida de “inconstitucional” y convocaron a sus parlamentarios a una sesión de emergencia para votar en contra de la declaración. Las imágenes televisadas mostraron que las entradas al Parlamento habían sido bloqueadas con autobuses policiales, dificultando el acceso de los legisladores. Al final, 190 diputados de diferente signo político pudieron reunir el cuórum necesario para votar de manera unánime por una resolución que derogaba la ley marcial.

Mientras tanto, cientos de manifestantes se reunieron frente al edificio de la Asamblea Nacional coreando consignas como “¡no a la ley marcial!” y exigiendo la retirada inmediata del decreto. Algunos enfrentamientos menores con las fuerzas de seguridad se reportaron, aunque la situación seguía bajo control al cierre de esta edición.

La ley marcial otorga al gobierno poderes excepcionales, incluyendo la suspensión de derechos civiles, la intervención militar directa y el control de los medios de comunicación. En la historia reciente de Corea del Sur, solo se ha declarado en momentos de crisis extrema, como el asesinato de un presidente durante un golpe de Estado en 1979.

Desde que el país adoptó un sistema democrático parlamentario en 1987, esta medida no había vuelto a utilizarse, lo que resalta la gravedad de la actual situación política. En su discurso, Yoon justificó la acción como necesaria para combatir lo que denominó “fuerzas pronorcoreanas” que, según él, buscan desestabilizar la nación.

El trasfondo político de la crisis

El conflicto entre el Gobierno de Yoon y la oposición se intensificó tras las elecciones de abril, cuando el Partido Democrático obtuvo una mayoría aplastante en la Asamblea Nacional, de 170 escaños frente a los 108 del PPP. Desde entonces, el Ejecutivo ha visto bloqueadas numerosas iniciativas legislativas, mientras que la oposición ha promovido hasta 22 mociones de censura a varios funcionarios clave.

Yoon no solo enfrenta desafíos legislativos, sino también un deterioro en su imagen pública. Escándalos relacionados con su esposa, Kim Keon Hee, incluyen acusaciones de corrupción, aceptación de regalos de lujo y manipulación de acciones. Estas controversias han debilitado aún más la posición del presidente, cuya popularidad ha caído considerablemente desde su llegada al poder en 2022.

Aunque Yoon ha ofrecido disculpas en público, ha negado las acusaciones y se ha rehusado a abrir investigaciones independientes, la percepción de favoritismo y falta de transparencia ha alimentado las críticas tanto de la oposición como de la ciudadanía.

En el ámbito internacional, Corea del Sur enfrenta crecientes tensiones con Corea del Norte, que recientemente modificó su Constitución para considerar a su vecino del sur como “territorio hostil” y la adopción de la noción del Estado comunista como el de un “país nuclear”. Además, Pyongyang ha intensificado su retórica propagandística y realizado provocaciones, como la destrucción de carreteras fronterizas.

Por otro lado, la política exterior de Yoon, centrada en reforzar la alianza con EE UU y Japón, se enfrenta a nuevos desafíos tras la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.

El futuro de la democracia en Corea del Sur

La declaración de ley marcial es vista como el mayor desafío a la democracia surcoreana desde su transición en 1987. Aunque Yoon aseguró en su declaración que la medida sería temporal y que buscaba “normalizar el país”, la polarización política, los escándalos personales y las tensiones internacionales dibujan un panorama incierto para su administración.

Con un país profundamente dividido, la comunidad internacional observa con atención los próximos pasos del Gobierno de Yoon, cuyo mandato podría marcar un punto de inflexión en la estabilidad política y democrática de Corea del Sur.

Bajo la ley surcoreana, el Parlamento tiene la facultad de revocar la ley marcial mediante una votación mayoritaria, como terminó ocurriendo, lo que plantea un enfrentamiento directo entre el Ejecutivo y la oposición. Las medidas preventivas tomadas por la policía para bloquear el acceso al Parlamento han generado preocupaciones sobre posibles violaciones al proceso democrático.

Incluso dentro del propio partido de Yoon, han surgido voces críticas. Han Dong-hoon, líder del PPP, calificó la declaración como un “error” y aseguró que trabajará para revertirla. @mundiario