Los conservadores británicos debaten sobre incluir el populismo de Farage

Nigel Farage, líder de Reform UK. / RR.SS.
Nigel Farage, líder de Reform UK. / RR.SS.
El candidato conservador, Rishi Sunak, se ha visto obligado a negar los rumores sobre su dimisión antes de las elecciones del 4 de julio, insistiendo en que luchará hasta el último día de campaña.
Los conservadores británicos debaten sobre incluir el populismo de Farage

En un ambiente político cada vez más tenso, los conservadores británicos están debatiendo si deben levantar el cordón sanitario que han mantenido en torno a Nigel Farage, el líder populista que impulsó el Brexit y ha agitado el panorama político del Reino Unido como pocos. Esta discusión surge a tan solo cuatro semanas de las elecciones generales, en medio de rumores y especulaciones sobre el futuro del Partido Conservador.

El candidato conservador, Rishi Sunak, se ha visto obligado a negar los rumores de una posible dimisión antes de las elecciones del 4 de julio, insistiendo en que luchará hasta el último día de campaña. "No dimitiré antes del día de la votación", declaró Sunak en respuesta a los periodistas, quienes le cuestionaron sobre la percepción generalizada de una posible derrota estrepitosa para los tories.

Suella Braverman, exministra del Interior y una de las figuras más destacadas del ala dura del Partido Conservador, ha sugerido públicamente que Nigel Farage debería ser bienvenido en el seno del partido. En una entrevista con The Times, Braverman afirmó: "No hay realmente muchas diferencias entre sus políticas y las que nosotros defendemos". Esta declaración ha generado un debate interno sobre la conveniencia de aliarse con Farage y su partido, Reform UK.

Paralelamente, Jacob Rees-Mogg, uno de los líderes euroescépticos más influyentes, también ha apoyado la idea de unir fuerzas con Farage antes de las elecciones. Rees-Mogg describió a Farage como una figura política importante que representa a una franja significativa del electorado. Este respaldo subraya la presión creciente dentro del partido para reconsiderar su postura hacia Farage.

Impacto en las encuestas

La posibilidad de una alianza con Farage ha generado un cambio en las encuestas. Según la empresa YouGov, Reform UK podría obtener hasta cuatro escaños con Farage en campaña, en contraste con la ausencia de escaños antes de su anuncio. Aunque estos números parecen modestos en una Cámara de los Comunes con 650 representantes, podrían dividir el voto conservador en hasta 30 circunscripciones, facilitando una victoria laborista en esas áreas.

Kemi Badenoch, ministra de Negocios y Energía, ha expresado su rechazo a cualquier colaboración con Farage. Badenoch, una de las voces más firmes contra Farage dentro del partido, afirmó: "Nigel Farage sigue enfrentado a muchos conservadores. Lo que persigue es destruir el Partido Conservador". Su postura refleja la preocupación de que una alianza con Farage podría debilitar aún más al partido.

Secundando esta idea, el ministro del Interior, James Cleverly, también ha criticado la idea de aliarse con Farage, subrayando la necesidad de mantener la integridad y fortaleza del partido. Cleverly y Badenoch representan a un sector del partido que teme que la influencia de Farage y su retórica radical sobre la inmigración puedan alienar a una parte significativa del electorado conservador.

Por su parte, Nigel Farage ha declarado que su objetivo es convertirse en la principal oposición en el próximo Parlamento y eventualmente en la formación más apoyada del Reino Unido para las elecciones de 2029. Farage ha invitado a los miembros descontentos del Partido Conservador a unirse a Reform UK, pronosticando un colapso inminente de los tories.

El debate sobre la inclusión de Nigel Farage y su populismo ultra en el Partido Conservador pone de relieve la crisis interna que enfrenta el partido a pocas semanas de las elecciones. La posibilidad de una alianza con Farage plantea preguntas cruciales sobre el futuro y la identidad del Partido Conservador, en un momento en que la cohesión y la estrategia política son más críticas que nunca. @mundiario

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