La estrategia de Trump sobre Ucrania apuntala a Putin y redefine el orden geopolítico mundial

Putin, Zelenski y Trump. / Mundiario
El enfrentamiento entre el presidente de EE UU y su homólogo ucraniano ha generado un renovado optimismo en el Kremlin, que percibe una oportunidad para excluir a Kiev y a la UE de las negociaciones.

La estrategia del presidente de EE UU, Donald Trump para ejercer presión presión sobre Ucrania para facilitar un acuerdo de paz rápido ha tenido un efecto peligroso para Europa: fortalecer la posición de Vladímir Putin y darle un nuevo impulso a su estrategia en el conflicto con Occidente. Mientras Europa y Estados Unidos debaten su apoyo a Kiev, el Kremlin aprovecha la incertidumbre para consolidar su influencia y abrir nuevas oportunidades económicas y diplomáticas.

Desde hace tiempo, el líder ruso apostó por una posible reelección de Trump al anticipar que sería más fácil negociar con él sobre Ucrania sin la presencia de Kiev en la mesa de diálogo. Su estrategia parece estar dando frutos. La reciente tensión entre Trump y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en la Casa Blanca ha sido celebrada por Moscú, que ve en el distanciamiento de Washington una oportunidad para debilitar el apoyo occidental a Ucrania.

María Zajárova, portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, expresó su satisfacción tras el enfrentamiento en Washington. "El modo en el que Trump y el vicepresidente Vance se contuvieron ante ese sinvergüenza es un milagro del temple", escribió en Telegram, en referencia al incidente en el Despacho Oval.

El giro en la política de la Casa Blanca ha generado un renovado optimismo en el Kremlin. La primera conversación oficial entre Putin y Trump, seguida de una reunión de delegaciones en Riad, Arabia Saudí, ha sido vista por la propaganda rusa como un "hito histórico" para Moscú. Los medios afines al Gobierno han resaltado que la narrativa de un "aislamiento de Rusia" ha colapsado y que ahora el Kremlin tiene margen para negociar en términos más favorables.

El vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, se pronunció sobre la situación en Ucrania y la implicación de Estados Unidos. Calificó el reciente enfrentamiento entre Trump y Zelenski como “una brutal reprimenda en la Oficina Oval”.

Medvédev afirmó: “Trump le dijo al ... payaso ( así se refieren a Zelenski) la verdad en su cara: el régimen de Kiev está jugando con la tercera guerra mundial... Esto es útil. Pero no es suficiente: necesitamos detener el apoyo militar (a Ucrania).” Sus declaraciones reflejan la creciente preocupación en Moscú por el respaldo estadounidense a Ucrania.

De hecho, un aspecto clave en la estrategia rusa ha sido el acercamiento a Trump desde una perspectiva económica. La delegación rusa incluyó al director del fondo soberano Kirill Dmitriev, quien presentó a Estados Unidos posibles acuerdos de inversión en el Ártico y en los yacimientos de tierras raras en los territorios ocupados por Moscú en Ucrania.

¿Una paz duradera o una tregua estratégica?

Uno de los grandes interrogantes es si la aparente voluntad de Trump de alcanzar la paz con Rusia es real o simplemente una pausa antes de un nuevo conflicto. A lo largo de la historia, Putin ha roto numerosos acuerdos internacionales, incluidos los pactos de Minsk en 2014 y 2015, lo que genera escepticismo sobre cualquier posible compromiso.

Para Trump, la prioridad parece ser poner fin a la guerra de Ucrania lo antes posible, lo que le lleva a considerar concesiones significativas. Serguéi Poletáyev, analista militar ruso, sugiere que el Kremlin podría ofrecer a Trump un "pacto de caballeros" durante su Administración, sin comprometerse a una paz a largo plazo.

Sin embargo, Moscú tiene demandas adicionales: no solo quiere una Ucrania desmilitarizada, sino también la retirada de las fuerzas de la OTAN en Europa del Este. Según Dmitri Stefanóvich, analista del centro de seguridad Primakov, Rusia busca "redefinir el mapa de seguridad europeo y reducir la influencia militar occidental en la región".

En medio de este escenario, la Unión Europea debate la posibilidad de desplegar tropas de paz en Ucrania, una iniciativa que Moscú ha rechazado tajantemente. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha afirmado que "las conversaciones sobre el envío de fuerzas de paz son en vano" y que lo único que importa es abordar las "causas profundas del conflicto".

Mientras tanto, los líderes europeos enfrentan una encrucijada: aumentar el apoyo a Ucrania por su cuenta o buscar un entendimiento con Washington y Moscú. En cualquier caso, Europa se encuentra en una posición difícil, con divisiones internas y crecientes presiones económicas.

China, un factor clave en el ajedrez geopolítico

Aunque Trump se ha acercado a Moscú, su animosidad hacia China podría complicar la relación entre Rusia y Estados Unidos. Pekín ha sido un aliado estratégico para el Kremlin al proporcionar apoyo económico y diplomático en medio de las sanciones occidentales.

El contacto entre Putin y el presidente chino Xi Jinping ha sido constante en las últimas semanas, lo que sugiere que Moscú busca equilibrar sus relaciones con Washington y Pekín sin comprometer su posición. La reciente visita del jefe del Consejo de Seguridad ruso, Serguéi Shoigú, a China es una señal de que el Kremlin sigue apostando por una estrecha colaboración con el gigante asiático. @mundiario