Colapsa el Gobierno de Noruega por desacuerdos con las directivas energéticas de la UE
El Gobierno de Noruega colapsó este jueves tras la salida del Partido del Centro, una formación euroescéptica, de la coalición de gobierno debido a discrepancias sobre la adopción de tres directivas energéticas de la Unión Europea. La ruptura, informada por medios locales, deja al centroizquierdista Partido Laborista, liderado por el primer ministro Jonas Gahr Støre, gobernando en solitario por primera vez en 25 años.
Noruega, pese a no ser miembro de la UE, debe adoptar muchas de sus normativas como parte del Espacio Económico Europeo (EEE), lo que le permite acceder al mercado interno de la Unión junto a Islandia y Liechtenstein. Sin embargo, el Partido del Centro ha sido un firme opositor de este acuerdo, argumentando que compromete la soberanía noruega y perjudica sus intereses nacionales.
El líder del Partido del Centro y hasta ahora ministro de Finanzas, Trygve Slagsvold Vedum, justificó su decisión alegando que no podía aceptar las directivas incluidas en el cuarto paquete de energía limpia de la UE. Este conjunto de normativas busca fomentar el uso de energías renovables y mejorar la eficiencia en la construcción de infraestructuras energéticas.
“Decimos basta. Esta es la línea roja. Estamos haciendo esto para cambiar la política eléctrica de Noruega y generar una dinámica que nos permita lograr precios de electricidad más bajos y estables en el país, sin ceder más poder a la UE”, declaró Vedum en rueda de prensa.
La soberanía energética de Noruega gracias al petróleo
Por su parte, el Partido Laborista ha defendido que es posible adoptar partes del paquete energético sin que esto afecte la soberanía de Noruega. Sin embargo, la salida del Partido del Centro pone en jaque la estabilidad del Ejecutivo y abre la posibilidad de un nuevo escenario político en el país nórdico.
Desde el descubrimiento del petróleo en el mar del Norte en 1969, Noruega ha gestionado su riqueza energética con un modelo de fuerte intervención estatal. El Gobierno posee una participación mayoritaria del 67 % en Equinor, la compañía petrolera nacional, cuyos beneficios han sido clave para las finanzas del Estado, especialmente en periodos de precios elevados del crudo y el gas.
La crisis gubernamental llega en un momento de tensiones políticas en Europa respecto a la dependencia energética y la transición ecológica. La decisión de Noruega de adoptar o rechazar las directivas de la UE podría tener repercusiones tanto en su política interna como en sus relaciones con Bruselas. @mundiario