Claudia Sheinbaum, la primera presidenta de México inaugura el “tiempo de mujeres”

Claudia Sheinbaum, presidenta de México en su investidura. / Morena
“No llego sola, llegamos todas”, afirmó la mandataria en una ceremonia de investidura en clave feminista y de políticas sociales, en la que defendió la gestión del saliente López Obrador.

Claudia Sheinbaum ha tomado posesión como la primera mujer presidenta de México este martes, en una ceremonia histórica celebrada en el Congreso de la Unión. En su discurso de investidura, Sheinbaum prometió “guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen”. El acto oficial contó con la presencia de importantes figuras políticas nacionales e internacionales, destacando el simbolismo de este momento para el país y el papel crucial que jugará en la continuación de la llamada “cuarta transformación”.

El expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien concluyó su mandato tras seis años en el cargo, entregó la banda presidencial a la presidenta de la Cámara de Diputados, la nonagenaria e histórica líder de la izquierda Ifigenia Martínez, quien la pasó a Sheinbaum, marcando un momento de transición significativa en la política mexicana. Este evento rompe con la tradición de más de 200 años de gobiernos liderados por hombres, desde que México se independizó de España. Con esta investidura, Sheinbaum abre un nuevo capítulo en la historia del país.

Uno de los principales retos que enfrenta la nueva presidenta es la crisis de seguridad que afecta a México. El país registra cerca de 30.000 homicidios anuales, con amplias zonas del territorio controladas por el crimen organizado. Además, Sheinbaum deberá abordar la creciente problemática de los feminicidios y reforzar la independencia del Poder Judicial, al que ha señalado como “secuestrado” por intereses ajenos a la república. Estas cuestiones de seguridad y justicia serán prioritarias en su Gobierno, que buscará reformas profundas en ambos sectores.

Durante su discurso, Sheinbaum subrayó que “es tiempo de transformación y es tiempo de mujeres”, destacando la importancia de la lucha contra “el clasismo, el machismo y todas las formas de discriminación como principios para nuestro actuar”. Afirmó que su mandato se centrará en la defensa de los derechos y oportunidades para todos los mexicanos, y aseguró que la igualdad de género será un pilar fundamental en sus políticas. “No llego sola, llegamos todas”, enfatizó Sheinbaum, reiterando su compromiso con la igualdad y la justicia social.

La segunda etapa de la "cuarta transformación"

Sheinbaum anunció que su Gobierno continuará la segunda etapa de la “cuarta transformación” iniciada por López Obrador, un proceso que ha buscado cambios significativos en la política, economía y sociedad mexicana en el marco de una nueva política que López Obrador ha bautizado como “humanismo mexicano”, y que su sucesora ha prometido seguir. Entre los logros de la administración anterior, la nueva presidenta destacó la reducción de la pobreza, la disminución de la desigualdad y el aumento del bienestar social. También mencionó los avances económicos, subrayando que México se ha posicionado como la duodécima economía mundial y el sexto destino turístico a nivel global.

En el ámbito económico, Sheinbaum aseguró que mantendrá una política fiscal responsable y garantizará la seguridad de las inversiones nacionales y extranjeras. Además, reafirmó su compromiso con la autonomía del Banco de México y la promoción de la inversión pública y privada. La presidenta también destacó la oportunidad de aprovechar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para impulsar el "nearshoring", una estrategia que busca atraer inversión extranjera aprovechando la cercanía con el mercado estadounidense.

Otro de los puntos clave en el discurso de Sheinbaum fue la defensa de la reforma judicial que impulsa su administración. Esta controvertida enmienda a la Constitución propone que los jueces y magistrados sean elegidos por voto popular, un cambio que, según la presidenta, no es autoritarismo, sino una medida profundamente democrática. “¿Cómo va a ser autoritaria una decisión que, en esencia, es democrática y permite que el pueblo decida?”, ha dicho Sheinbaum, que afirmó que son pasos que fortalecen la transparencia y la rendición de cuentas en el sistema judicial. Lo mismo ha dicho sobre la adscripción de la Guardia Nacional a la Secretaría de Defensa, que la oposición también señala como un síntoma de colonización de las instituciones del Estado, politización de entidades neutrales e influencia partidista.

Sheinbaum también negó las acusaciones de que la reforma judicial tenga como objetivo controlar la Suprema Corte de Justicia de la Nación, una crítica que ha sido recurrente por parte de la oposición y varios sectores del ámbito jurídico, que se han alzado en un paro laboral, a la que Sheinbaum se ha referido prometiendo que sus puestos de trabajo y salarios serán garantizados. La nueva presidenta subrayó que su Gobierno respetará la independencia de los poderes, pero buscará hacer del Judicial una institución más accesible y cercana a la ciudadanía.

Gran popularidad entre los mexicanos

Claudia Sheinbaum ha sido una figura política en ascenso, respaldada por el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y su estrecha relación con López Obrador. Durante los últimos años, su popularidad ha crecido, consolidándose como una de las líderes más influyentes en el panorama político mexicano. Ahora, como presidenta, su mandato estará marcado por la expectativa de llevar a cabo reformas sustanciales y por su capacidad para mantener la unidad dentro de su partido y la sociedad mexicana.

En su investidura, Sheinbaum también presentó un nuevo emblema gubernamental que simboliza el papel de las mujeres en la historia de México. El logotipo muestra a una joven con rasgos indígenas portando la bandera del país, un homenaje a las mujeres de los pueblos originarios y un reconocimiento a sus contribuciones históricas y culturales.

La toma de posesión de Sheinbaum estuvo marcada por la ausencia de la representación oficial de España, tras la decisión de no invitar al rey Felipe VI a la ceremonia. A pesar de ello, figuras políticas españolas, como Gerardo Pisarello (Sumar), representantes de Podemos y otros partidos de a la izquierda del PSOE estuvieron presentes en el evento. También asistieron mandatarios de América Latina, entre ellos los presidentes de Brasil, Colombia, Cuba y Honduras, así como la primera dama de Estados Unidos, Jill Biden.

Por su parte, la oposición mexicana, representada por figuras del Partido Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano (MC), ha solicitado que Sheinbaum busque la reconciliación nacional y rectifique algunas decisiones del gobierno saliente. Los opositores han expresado su deseo de colaborar en las reformas que beneficien al país, pero también han instado a la nueva presidenta a actuar con autonomía y tomar decisiones propias para evitar los errores del pasado. @mundiario