Cayó el Gobierno de Francia, ¿ahora qué?: las opciones de Macron para salir de la crisis

Emmanuel Macron y Marine Le Pen. / RR.SS.
Para salir del bloqueo político que tuvo al país paralizado después de las elecciones legislativas que adelantó para frenar a la ultraderecha, el presidente podría pactar con Le Pen, virar a la izquierda o dimitir.

La aprobación de la moción de censura al primer ministro Michel Barnier por parte de la Asamblea Nacional francesa ha desatado una crisis política que pone a prueba la capacidad de maniobra del presidente Emmanuel Macron. Aunque su mandato se extiende hasta 2027, el líder liberal debe ahora designar un nuevo jefe de Gobierno sin el respaldo de una mayoría clara en la Cámara Baja, en medio de un clima político fragmentado y de creciente presión de la oposición.

Barnier, de 73 años, fue cesado con 331 votos a favor, superando la mayoría absoluta necesaria de 288, en un contexto marcado por el rechazo de los presupuestos para 2025, que incluían significativos recortes para reducir el déficit público. El exnegociador europeo del Brexit asumió el cargo en septiembre, tras las elecciones legislativas adelantadas debido a la victoria de la ultraderecha en los comicios al Parlamento Europeo. Sin embargo, el uso del polémico artículo 49.3 de la Constitución para aprobar las cuentas sin someterlas a votación fue el detonante de su caída.

La Asamblea Nacional está actualmente dividida en tres bloques prácticamente equivalentes: la izquierda, el centroderecha y la extrema derecha, lo que complica aún más las opciones de Macron para formar un Gierno estable. El presidente tiene prohibido convocar nuevas elecciones legislativas hasta julio, lo que limita sus alternativas y lo obliga a buscar alianzas estratégicas para garantizar la gobernabilidad.

¿Volver a designar a Barnier?

Aunque nada impide a Macron nombrar de nuevo a Barnier, este ha descartado la posibilidad este martes en las entrevistas con TF1 y France 2, calificándola de poco viable. Ante esta negativa, otros nombres han comenzado a surgir, como el del ministro de Defensa, Sébastien Lecornu, y el aliado centrista François Bayrou, quienes podrían ser considerados para ocupar el cargo.

La designación de Barnier en septiembre fue posible gracias al respaldo de Los Republicanos (LR), partido conservador hermanado con el PP español que aceptó sumarse al Gobierno en un intento por mantener la estabilidad política. Sin embargo, Laurent Wauquiez, líder de LR, dejó entrever esta semana que el compromiso de su partido fue específico para Barnier, lo que sugiere que nuevas negociaciones serán necesarias para incluirlos en el próximo ejecutivo.

Por otro lado, el predecesor de Barnier, Gabriel Attal, propuso anteriormente un acuerdo de “no censura” con LR y el Partido Socialista (PS), que forma parte de la coalición de izquierda Nuevo Frente Popular (NFP). Esta estrategia buscaría un gobierno amplio con ministros de la alianza centrista de Macron, evitando depender exclusivamente del apoyo de la extrema derecha liderada por Marine Le Pen.

¿La izquierda o un gobierno tecnócrata?

Otra posibilidad sería que Macron intente acercarse a la izquierda, cuya candidata para el puesto de primera ministra, Lucie Castets, ya declinó para formar un Gobierno de centroderecha. Sin embargo, su coalición está dividida: mientras los socialistas y los ecologistas son favorables a un pacto de “no censura”, el partido de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI) insiste en aplicar íntegramente el programa del NFP, lo que podría derivar en otra censura rápida.

Una alternativa menos política sería la formación de un Gobierno tecnócrata, una medida excepcional que ha sido utilizada en Italia para sortear crisis similares. Este tipo de Ejecutivo se centraría en la gestión diaria, pero enfrentaría serios desafíos, como la aprobación de los presupuestos, cuya falta de consenso ya provocó la caída de Barnier.

Llamados a la dimisión de Macron

En medio de esta crisis, algunas voces desde la izquierda y Los Republicanos han sugerido que la solución definitiva sería la dimisión de Macron, como reclama Le Pen, y un adelanto de las elecciones presidenciales cuando están inicialmente previstas para 2027. El mandatario, sin embargo, desestimó esta posibilidad, calificándola de “ficción política” durante una visita oficial a Arabia Saudí.

Con la política francesa sumida en la incertidumbre, las decisiones de Macron en las próximas semanas serán cruciales para definir el rumbo del país. Su capacidad para negociar con las distintas fuerzas políticas y encontrar un equilibrio entre estabilidad y reforma determinará si puede superar esta encrucijada y preservar su legado frente a una creciente polarización social y política. @mundiario