Borrrell acusa a Orbán de deslealtad y prepara represalias contra Hungría

Volodímir Zelenski y Josep Borrell en Kiev, Ucrania. / RR.SS.
El jefe de la diplomacia europea ha desconvocado la cita de ministros de Exteriores y Defensa que se iba a realizar en Budapest, en protesta por los viajes del primer ministro a Rusia y China.

La Unión Europea ha intensificado sus represalias contra el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, debido a sus recientes reuniones con el presidente ruso Vladímir Putin en Moscú y con el presidente chino Xi Jinping en Pekín, realizadas en el contexto de una supuesta “misión de paz para Ucrania”. Josep Borrell, alto representante para la Política Exterior de la UE, ha decidido este lunes trasladar a Bruselas la tradicional reunión informal de ministros de Exteriores y Defensa, conocida como Gymnich, que debía celebrarse en Budapest, capital de Hungría, que actualmente ostenta la presidencia rotatoria del Consejo de la UE.

Borrell ha justificado su decisión argumentando la necesidad de enviar una señal clara. “Los que forman parte de este club tienen que mantener lealtad a la política exterior”, ha declarado Borrell tras dialogar con los ministros de Exteriores de los Veintisiete Estados miembros. Aunque la decisión sobre Gymnich se tomó sin unanimidad, Borrell ha optado por trasladar la reunión a Bruselas para resaltar la desaprobación de la UE hacia las acciones de Orbán.

La medida de Borrell ha generado una serie de reacciones. Péter Szijjártó, ministro de Exteriores húngaro, ha acusado a la UE de “socavar” la presidencia húngara y la reunión de Gymnich, afirmando que Hungría se enfrenta a una “histeria agresiva y belicista” por su “misión de paz” para Ucrania. Orbán ha visitado recientemente Kiev, Moscú, Pekín y Florida, reuniéndose con figuras como Volodímir Zelenski, a quien llegó a pedir un alto el fuego a pesar de que Ucrania fue invadida por Rusia y Vladimir Putin, Xi Jinping y Donald Trump, lo que ha sido visto con recelo por la comunidad internacional.

Josep Borrell ha subrayado que la política de la UE no es proguerra, sino que el único responsable de la guerra es Putin. “Si se habla de partido o coalición de la guerra, se habla de Putin, no de la UE”, ha insistido Borrell. Además, ha recordado que los tratados de la UE exigen lealtad a la política exterior común, acusando a Hungría de ser desleal al mantener relaciones estrechas con Rusia y China en un momento crítico para la estabilidad en Europa.

Postura de España y otros Estados miembros

El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, ha mostrado su apoyo a Borrell, aunque se ha opuesto a cualquier boicot dentro de la UE. Albares ha manifestado que España decidirá cómo proceder en cada reunión, evaluando caso por caso. “España no se suma a boicots dentro de la UE. No compartimos los viajes del primer ministro Orbán. La presidencia del Consejo también tiene un papel de portavoz de los Veintisiete y esas actuaciones no nos gustan. Estamos viendo, agenda por agenda, cada reunión, y decidiendo el nivel al que se acude”, ha dicho Albares.

Hungría ha mantenido bloqueados más de 6.000 millones de euros del Fondo Europeo para la Paz, un fondo destinado a reembolsar a los Estados miembros por el apoyo militar a Ucrania. Borrell ha calificado este bloqueo como “intolerable” y “vergonzoso”, expresando su frustración por la falta de incentivos para continuar proporcionando apoyo militar sin el reembolso correspondiente.

Además de las tensiones políticas, Hungría y Eslovaquia han solicitado la mediación de la UE para resolver un bloqueo de petróleo por parte de Ucrania. Ambas naciones, que dependen del petróleo ruso que llega a través del oleoducto Druzhba, han alegado que el bloqueo de Ucrania viola el acuerdo de asociación UE-Ucrania. Szijjártó ha advertido que la seguridad energética de Hungría y Eslovaquia está en riesgo y ha amenazado con llevar el caso a una comisión de arbitraje.

La decisión de Borrell de trasladar la reunión de Gymnich a Bruselas subraya la creciente tensión entre la UE y Hungría. Esta acción refleja el descontento de la Unión Europea con las políticas exteriores de Viktor Orbán, especialmente sus lazos con Rusia y China. La situación sigue siendo tensa, con implicaciones significativas para la cohesión y la política exterior de la UE. @mundiario