Bolivia: Evo Morales rompe con su número dos en el Movimiento al Socialismo

Álvaro García Linera y el expresidente de Bolivia, Evo Morales. / RR.SS
El expresidente boliviano ha cargado contra Álvaro García Linera, quien fue su mano derecha en su movimiento político, tildándolo como "un enemigo más".

En un giro político impactante, la histórica alianza entre el expresidente boliviano Evo Morales y su exvicepresidente Álvaro García Linera ha llegado a un quiebre catastrófico. Lo que una vez fue descrito como una “yunta de un buey negro y un buey blanco” por Morales, hoy se presenta como un enfrentamiento marcado por acusaciones y desavenencias.

Morales, actual líder de los campesinos cocaleros y crítico del gobierno del presidente Luis Arce, ha dirigido sus dardos envenenados hacia García Linera, a quien ahora considera “un enemigo más”. Según Morales, García Linera tenía conocimiento previo del golpe de Estado que llevó a la caída de ambos líderes en 2019, insinuando una supuesta complicidad con fuerzas externas.

En respuesta, García Linera, ahora dedicado a la docencia universitaria, ha defendido su lealtad, recordando que renunció a la posibilidad de ser presidente en 2019 para proteger a Morales durante los tumultuosos eventos que llevaron al exilio de ambos a México y luego a Argentina.

El distanciamiento entre Morales y García Linera se profundiza debido a diferencias sobre el futuro del Movimiento al Socialismo (MAS), especialmente después de la escisión del partido. García Linera aboga por la unidad y la renovación de liderazgos, proponiendo una candidatura diferente en 2025, mientras Morales parece centrarse en un retorno al poder.

Enfrentamiento abierto con Luis Arce

La relación tensa entre Morales y García Linera también se manifiesta en las discrepancias con el actual presidente Arce, quien asumió el cargo a fines de 2020. La división interna del MAS se torna evidente, y García Linera advierte que un partido dividido perdería en las elecciones de 2025 frente a una oposición también fragmentada.

La participación de Morales en futuras elecciones es cuestionada debido a una sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional que limita a los bolivianos a presidir el país no más de dos veces. A pesar de esta inhabilitación, Morales niega legitimidad a la decisión y planea presentarse en los comicios, generando tensiones adicionales dentro del MAS.

La situación política en Bolivia se torna cada vez más compleja, con Morales consolidándose como el “candidato único” de la izquierda, mientras Arce y sus seguidores preparan un congreso partidario en mayo, considerado espurio por sus detractores. El distanciamiento entre antiguos aliados como Morales y García Linera plantea interrogantes sobre el futuro del MAS y el panorama político boliviano en los próximos años. @mundiario