Alí Jamenei proclama la victoria tras el alto el fuego con Israel: la cooperación con el OIEA en vilo
En su primera aparición pública tras el alto el fuego entre Teherán y Tel Aviv, el líder supremo Alí Jamenei ofreció un mensaje televisado repleto de triunfalismo, advertencias y decisiones políticas de alto impacto. El ayatolá no solo proclamó una victoria sobre Israel y Estados Unidos, sino que también respaldó el fin de la cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), una decisión que puede marcar un punto de inflexión en la crisis nuclear iraní.
Jameneí calificó el alto el fuego como una “dura bofetada” para Washington y como prueba del colapso del “régimen sionista” ante los ataques iraníes. Esta narrativa ignora deliberadamente el peso de las pérdidas sufridas por Irán: más de 600 muertos según sus propias cifras oficiales, además de la destrucción de infraestructuras militares y nucleares clave tras los ataques coordinados de EE UU e Israel.
Por otrpo lado, la ofensiva aérea, que incluyó el uso de bombas antibúnker GBU-57 contra las instalaciones subterráneas de Fordow, Natanz e Isfahán, ha generado un debate internacional sobre el verdadero alcance de los daños. Mientras Washington habla de “destrucción extrema” y “éxito rotundo”, un informe de inteligencia filtrado y análisis de expertos señalan que el programa nuclear iraní habría sido solo temporalmente retrasado por algunos meses.
Jamenei desestimó los bombardeos como "irrelevantes" y aseguró que Washington no logró "nada significativo". Además, acusó al presidente Donald Trump de exagerar los resultados para encubrir la falta de logros concretos.
En su intervención, el líder iraní advirtió de que cualquier nuevo ataque “tendrá un coste elevado para el enemigo”, dejando entrever que Teherán no descarta una respuesta militar directa. También reivindicó los bombardeos iraníes sobre la base militar estadounidense de Al Udeid en Qatar —los cuales, según EE UU, no causaron daños— como una muestra de fuerza y capacidad de disuasión.
Jamenei insistió en que la entrada directa de la Casa Blanca en el conflicto fue una señal de que Israel no podía sostener la ofensiva por sí solo. Desde su perspectiva, esto representa un triunfo político, al forzar a Washington a involucrarse abiertamente y, según él, sin obtener nada a cambio.
Una suspensión de la cooperación con el OIEA en marcha
Uno de los movimientos más significativos tras el discurso fue la ratificación por parte del Consejo de Guardianes, que actúa como Tribunal Constitucional, de un proyecto de ley aprobado por el Parlamento iraní que suspende toda cooperación con el OIEA. Esta medida obstaculiza la verificación internacional del estado actual del programa nuclear iraní, justo en el momento en que se discute si las instalaciones siguen operativas tras los bombardeos.
Según el texto aprobado, solo el Consejo Supremo de Seguridad Nacional podrá autorizar futuras inspecciones, y solo si se garantiza la seguridad de las instalaciones y se reconoce oficialmente el carácter pacífico del programa nuclear iraní.
El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, justificó esta decisión acusando al OIEA de haber “subastado su credibilidad” por no condenar los ataques contra Irán. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baghaei, defendió el derecho de Irán a utilizar energía nuclear con fines pacíficos y culpó a EE UU de haber “destruido la diplomacia”.
La decisión de Teherán ha generado alarma internacional. El director general del OIEA, Rafael Grossi, recordó que la cooperación con la agencia no es una cortesía, sino una obligación legal en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Francia y Alemania pidieron a Irán que retome el diálogo y advirtieron de que la suspensión del monitoreo envía un “muy mal mensaje” para la estabilidad global.
Mientras tanto, en Washington, el enviado especial Steve Witkoff ha expresado su disposición a reanudar las conversaciones en Omán la próxima semana, pero Teherán aún no ha confirmado su asistencia. En este contexto, persiste la incertidumbre sobre si Irán evita negociar desde una posición de debilidad o si, en la práctica, su programa nuclear no ha sido totalmente desmantelado y necesita tiempo para reconfigurar su estrategia. @mundiario