Alejandro Arcos: ¿quién era el alcalde decapitado una semana después de asumir el cargo?
El alcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos Catalán, fue hallado muerto en una camioneta blanca, decapitado y abandonado en las cercanías de la carretera entre esa ciudad y Tixtla. El trágico hallazgo ocurrió solo seis días después de haber asumido el cargo, lo que ha generado un gran impacto en el estado de Guerrero, una de las regiones más violentas de México, donde operan múltiples organizaciones del crimen organizado. La muerte de Arcos se suma a una serie de asesinatos recientes de figuras políticas en el estado.
El asesinato del alcalde Arcos Catalán sigue al homicidio de su secretario general, Francisco Tapia, quien fue abatido a disparos el 3 de octubre en el centro histórico de Chilpancingo. Apenas unos días antes, el 28 de septiembre, el secretario de Seguridad Pública designado, Ulises Hernández Martínez, fue emboscado y asesinado junto a una mujer cuando se dirigían por la carretera a Tixtla. Estos crímenes han encendido las alarmas sobre la escalada de violencia en el estado.
En declaraciones recientes, el alcalde Arcos había solicitado mayor seguridad para su equipo y para él mismo, un pedido que nunca fue atendido. “Nosotros vamos a seguir luchando por nuestra comunidad, siempre hemos hablado de un proyecto de paz”, declaró en una entrevista, destacando su compromiso con la seguridad en Chilpancingo. Sin embargo, su vida fue arrebatada en un crimen que refleja los brutales métodos empleados por las organizaciones criminales, conocidas por decapitaciones y ejecuciones públicas.
Arcos había sido elegido en junio de 2024 por la coalición Fuerza y Corazón por México, integrada por el PAN, PRI y PRD, derrotando al partido gobernante Morena. Su victoria fue vista como una señal del descontento de los votantes hacia la administración saliente, encabezada por Norma Otilia Hernández, quien había sido acusada de vínculos con el cartel Los Ardillos, uno de los muchos grupos criminales que operan en Guerrero. Aunque Hernández negó las acusaciones, un vídeo la mostraba en una reunión con el líder de la banda criminal, lo que generó gran controversia.
Arcos Catalán era licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública. En 1994 trabajó como gestor de grupos vulnerables y unos cinco años más tarde se involucró en el Gobierno estatal de Guerrero, donde se desempeñó como coordinador de eventos juveniles. En 2005 fundó la Asociación Civil Muévete por Guerrero y en el 2009 asumió la dirección de Catastro en el Ayuntamiento de Chilpancingo. En el 2011 se convirtió en el director general del Instituto Guerrerense para la Atención Integral de las Personas Adultas Mayores (IGATIPAM). Dos años después, en el 2013 dio el salto al Parlamento regional como diputado en representación de Chilpancingo.
Recrudecimiento de la violencia en México
El alcalde había prometido un ambicioso plan de seguridad denominado “Blindaje Chilpancingo”, que incluía la contratación de más policías, la adquisición de patrullas y el fortalecimiento de los sistemas de denuncia e investigación. Además, se comprometió a mejorar la infraestructura del municipio, con promesas de iluminar el 90 % del territorio, una iniciativa clave para combatir la inseguridad en la región. Sin embargo, sus proyectos fueron interrumpidos por la violencia que ha afectado profundamente a la capital guerrerense.
La situación de violencia en Guerrero ha sido persistente durante décadas. Este estado, situado en la costa del Pacífico y hogar de la turística ciudad de Acapulco, ha sido un bastión de guerrillas campesinas en los años 70 y, más recientemente, una zona en disputa entre diversos cárteles del narcotráfico. Bandas como Los Ardillos, La Familia Michoacana y Guerreros Unidos, entre otras, extorsionan a comerciantes, transportistas y sectores productivos, lo que ha generado un clima de constante miedo e inseguridad.
El crimen del alcalde Arcos Catalán ha dejado a la comunidad de Chilpancingo sumida en la incertidumbre, mientras las autoridades locales y federales continúan investigando los motivos detrás de su asesinato. Por el momento, no se han realizado detenciones relacionadas con este homicidio ni con los otros dos crímenes recientes. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, condenó el asesinato y aseguró que se intensificarán los esfuerzos para esclarecer los hechos.
En lo que va del mandato de Andrés Manuel López Obrador, al menos 20 alcaldes y 70 diputados municipales han sido asesinados en México. Guerrero, junto con Chiapas, ha sido uno de los estados más afectados por la violencia política, lo que plantea serios desafíos para la estabilidad y la gobernabilidad en el país.
Las autoridades continúan trabajando para detener a los responsables, mientras la población exige justicia y el fin de la violencia que ha sumido a Chilpancingo en el caos. @mundiario