Por una Xunta responsable

Juan Luis Cebrián es el paradigma del periodista capaz de desarrollar una empresa de comunicación. Fue el
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Juan Luis Cebrián es el paradigma del periodista capaz de desarrollar una empresa de comunicación. Fue el fundador del diario El País, líder en España, y es el consejero-delegado de Prisa, el primer grupo de comunicación en español. A veces se equivoca en sus pronósticos, pero suele acertar bastante. Sobre todo, es capaz de demostrar con hechos que sabe del sector de la comunicación.

Europa Press ha tenido la buena idea de invitarle a uno de sus foros y allí Cebrián ha sido muy claro, tanto a la hora de hablar de Internet como de política. Dijo cosas como que si hoy volviese a fundar El País no lo haría en papel, sino en Internet, ya que a lo sumo haría una versión impresa. Y también se mostró más eficaz que Moraleda defendiendo la política del Gobierno, sin excluir la crítica.

Es tal el boom de la red que en muy poco tiempo será el principal proveedor de información, mientras los editores tradicionales luchan por integrar las redacciones de sus diarios impresos con los periodistas digitales. La comunicación sigue avanzando en Internet pero todavía está lejos de alcanzar el desarrollo del sector financiero, donde cada día se multiplican las transacciones, en una clara demostración de que las finanzas siguen yendo por delante.

Lamentablemente, Galicia asiste a este auténtico cambio histórico como en ella suele ser habitual: con retraso. Como bien dijo Cebrián, prácticamente todo el conocimiento del mundo está en Internet. Otra cosa es que todo el mundo pueda acceder al mismo y que sepa hacerlo. Pues bien, desde Galicia sigue siendo difícil acceder a la banda ancha y su educación en Internet es escasa; a menudo porque los alumnos saben más que los profesores.

La Xunta tiene una gran responsabilidad en esta materia. Si ignora que los chavales se pasan tres y cuatro horas al día en Internet mientras los conselleiros siguen dedicando casi las mismas horas a leer la prensa local en papel, mal vamos.

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