Vía rápida hacia la siniestralidad

De cero a cien en 20 segundos. Eso no es difícil. Lo difícil es pasar de cien a cero, aunque sea en varios
Vía rápida hacia la siniestralidad
De cero a cien en 20 segundos. Eso no es difícil. Lo difícil es pasar de cien a cero, aunque sea en varios meses. O en años. Pero es el reto. Una Semana Santa que, en lugar de cien muertos en la carretera, se registren cero. No será en esta ocasión. En las pasadas fiestas han muerto más de cien personas. Más de cien familias destrozadas. Más de cien tragedias personales. Más de cien motivos para una profunda vergüenza por parte de todos los españoles que viajamos en coche. Sobre todo para los que viajan en coche oficial.

En Galicia estamos de especial luto. Hemos tenido que enterrar a 16 vecinos, seis de ellos en la vía rápida de O Salnés, una vía rápida hacia el desastre, nuestra particular "highway to hell". En medio de las lágrimas no nos salen las cuentas. En 15 millones y medio de viajes en toda España mueren cien personas, lo que da una media de unas 6 víctimas por millón de desplazamientos. En Galicia estaba estimado en torno a un millón de desplazamientos, pero tenemos 16 muertos. Intolerable desproporción. Una absoluta barbaridad.

Queda claro que el Tráfico en Galicia tiene unas característcas particulares distintas a las de otras zonas de España que generan un grave problema para el que no se están adoptando las soluciones adecuadas. En Galicia hay una orografía particular, una red viaria manifiestamente mejorable, un déficit ferroviario y de infraestructuras de comunicación, una dispersión poblacional que incita a un mayor uso del coche, probablemente un parque móvil más obsoleto, unas condiciones climáticas difíciles para la conducción, una cierta tolerancia social hacia hábitos como el consumo de alcohol y una escasa educación vial, entre otros factores. Y bastantes cafres al volante (aunque esto, al parecer, es común al resto de España). Así que hace falta un paquete de medidas adaptado a estas características que parece razonable que sea más fácil de afrontar desde el Gobierno autonómico que desde el central, sin menoscabo de las medidas de carácter general que se adopten para el conjunto del Estado.

En cualquier caso, algo hay que hacer. Algo que influya en la seguridad y la conciencia de los conductores, un trabajo de largo plazo, de hábito social, y no un conjunto de parches puntuales. Tunear las estadísticas no es más que una horterada de mal gusto. Lo que necesitamos son buenos mecánicos políticos y sociales. Y más sentidiño.

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