Touriño y Quintana, muy políticos
30 de junio de 2005 (21:19 h.)
La primera gran reunión entre el candidato socialista a la presidencia de la Xunta, Emilio Pérez Touri&nti
La primera gran reunión entre el candidato socialista a la presidencia de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, y el líder del BNG, Anxo Quintana, terminó con lo que ellos mismos han bautizado como "el mejor espíritu de colaboración". Lástima que no hubieran iniciado hace tiempo este tipo de encuentros, ahora imprescindibles para la gobernabilidad de Galicia, porque seguramente aún les hubiera ido mejor de lo que les va.
Simultáneamente, el secretario de Organización del PSOE, el gallego Pepe Blanco, decía con habilidad desde Madrid que le parece "bien" la demanda sobre la deuda histórica reclamada por el portavoz nacional del BNG, Anxo Quintana, ya que Galicia tiene, entre otras cosas, un "déficit de infraestructuras y de desarrollo". Los tres han demostrado que si algo son es muy políticos.
Así, pués, mal se le ponen las cosas a quienes, desde Madrid y A Coruña, planearon dinamitar, a las primeras de cambio, las relaciones entre el BNG y el PSOE gallego. Incluso a quienes desde dentro del PSOE se dedicaron a alertar sobre Quintana a Pérez Touriño, para poco después ir a contárselo a Manuel Fraga y al PP. Parece mentira que gente que lleva tantos años en la política y en otros ámbitos colindantes ignoren que el PSOE de Rodríguez Zapatero no es el de Alfonso Guerra ni el de Felipe González, y que tiene una voluntad decidida de aproximarse a los nacionalismos de izquierdas de Cataluña, Euskadi y Galicia. No es tan nuevo este modelo: la derecha nacionalista española, con Aznar y Rato a la cabeza, ensayó algo parecido, en el 96, con los nacionalismos de derechas catalanes y vascos...
El Gobierno de Galicia, sustentado sobre un programa progresista, se pactará, pues, con cierta proporcionalidad numérica, ni a gusto del PSOE ni del BNG, que ya están cediendo en sus posiciones de partida, y después vendrá el difícil acuerdo sobre los medios públicos -y privados-, donde a día de hoy aún hay más rumores que realidades.
La Xunta de Touriño y Quintana ha de optar entre unos medios sumisos, que tras cobrar de Fraga pasen a ser financiados por el bipartito, o unos medios de comunicación propios de una democracia europea, donde brille el periodismo y la libertad; también las tendencias propias de una sociedad plural. Del mismo modo, estos líderes del cambio han de saber plasmar en Galicia lo que al menos predican en Madrid para la televisión pública. Y en todo ello parecen estar, "con el mejor espíritu de colaboración"...
Simultáneamente, el secretario de Organización del PSOE, el gallego Pepe Blanco, decía con habilidad desde Madrid que le parece "bien" la demanda sobre la deuda histórica reclamada por el portavoz nacional del BNG, Anxo Quintana, ya que Galicia tiene, entre otras cosas, un "déficit de infraestructuras y de desarrollo". Los tres han demostrado que si algo son es muy políticos.
Así, pués, mal se le ponen las cosas a quienes, desde Madrid y A Coruña, planearon dinamitar, a las primeras de cambio, las relaciones entre el BNG y el PSOE gallego. Incluso a quienes desde dentro del PSOE se dedicaron a alertar sobre Quintana a Pérez Touriño, para poco después ir a contárselo a Manuel Fraga y al PP. Parece mentira que gente que lleva tantos años en la política y en otros ámbitos colindantes ignoren que el PSOE de Rodríguez Zapatero no es el de Alfonso Guerra ni el de Felipe González, y que tiene una voluntad decidida de aproximarse a los nacionalismos de izquierdas de Cataluña, Euskadi y Galicia. No es tan nuevo este modelo: la derecha nacionalista española, con Aznar y Rato a la cabeza, ensayó algo parecido, en el 96, con los nacionalismos de derechas catalanes y vascos...
El Gobierno de Galicia, sustentado sobre un programa progresista, se pactará, pues, con cierta proporcionalidad numérica, ni a gusto del PSOE ni del BNG, que ya están cediendo en sus posiciones de partida, y después vendrá el difícil acuerdo sobre los medios públicos -y privados-, donde a día de hoy aún hay más rumores que realidades.
La Xunta de Touriño y Quintana ha de optar entre unos medios sumisos, que tras cobrar de Fraga pasen a ser financiados por el bipartito, o unos medios de comunicación propios de una democracia europea, donde brille el periodismo y la libertad; también las tendencias propias de una sociedad plural. Del mismo modo, estos líderes del cambio han de saber plasmar en Galicia lo que al menos predican en Madrid para la televisión pública. Y en todo ello parecen estar, "con el mejor espíritu de colaboración"...