El PP, entre varias aguas

Ojalá fuesen dos aguas, como en la canción de Paco de Lucía, y no varias, porque varias aguas forma
El PP, entre varias aguas
Ojalá fuesen dos aguas, como en la canción de Paco de Lucía, y no varias, porque varias aguas forman tales corrientes que a menudo centrifugan al que cogen en medio. Las aguas que se deslizan sobre el PP son la que mueve el molino de todas las demás fuerzas democráticas, el agua impetuosa de Jiménez Losantos y de Pedro J. Ramírez, y el agua más tranquila del ABC. Después hay otras aguas internas, como las de Acebes&Zaplana, Hernández Mancha, Vidal Quadras, Aznar…, que a veces incluso ahogan y aplastan más que las otras, como las cuñas de la propia madera.

Sólo hay algo que une a todas las facciones del PP: demostrar que si en su momento su Gobierno no tuvo la capacidad de acabar con ETA fue porque su presidente Aznar era más riguroso con los terroristas que un ZP carente de la firmeza necesaria. Puede ser una buena estrategia partidaria si hay ruptura con ETA, pero también puede llevarse a la actual cúpula por delante si el Gobierno acierta o al menos no pierde los papeles.

Está claro que en España ya se juega al límite, mientras vuelven los ecos de conspiraciones como la denunciada por el analista político Fernando Jáuregui ante el afán que muestran algunos sectores por culpar al Gobierno de Zapatero de ocultar pruebas relacionadas con la masacre del 11-M de 2004. Más allá de su ideología invisible, al joven presidente le aguarda un otoño de vértigo con el objetivo inicial de alcanzar la máxima de su gurú Suso de Toro: recuperar Madrid para todos.

El PP, entre varias aguas