El político que pudo ser el Duran Lleida de Galicia

Ha muerto Victorino Núñez, un político que jugó papeles fundamentales en la política

Ha muerto Victorino Núñez, un político que jugó papeles fundamentales en la política de Ourense y de Galicia. Ha muerto también un amigo que siempre sabía estar ahí, que discrepaba con elegancia y que dominaba el arte de tender la mano.

El centro derecha de este país no está menos de luto que su entorno, porque además de la persona se ha ido un gran político. Aniceto Núñez, en un artículo sobre Victorino no solo interesante, sino también emotivo, que publica hoy Xornal de Galicia, periódico que reunió a ambos en su consejo, recuerda la pregunta a la que nunca nos respondió: ¿por qué no quiso ser el Duran Lleida de Galicia?

La pregunta de Aniceto tiene todo su sentido porque Victorino pudo haber sido eso o algo parecido y cambiar una parte importante de la historia de este pequeño país. Pero finalmente no lo fue y terminó en el PP, con Manuel Fraga, a quien le prestó una ayuda decisiva en el momento en que el líder conservador más lo necesitaba.

Victorino tenía buen talante y buena formación. También suculenta información, por lo que ha sido una pena que no escribiese más y que contase solo lo justo o, en el mejor de los casos, en off the record que hay que respetar. Era un político de la transición, de los que tenían un nivel intelectual que ahora escasea. También de los que sabían que era Galicia, cómo es su gente y qué significa su lengua propia. Era, en definitiva, un político de país.

Los jóvenes de la derecha del PP de Galicia deberían conocer sus ideas, quizá así evitaríamos situaciones como las que padecemos a veces. Sobre todo en asuntos fundamentales como el autogobierno, el idioma y algo no menos importante: la tolerancia. Para la convivencia democrática de Galicia es esencial que haya personas así, capaces de tender puentes y de respetar un mínimo de valores comunes. O cuando menos de entender que Galicia tiene una personalidad propia que puede desarrollarse de muy distintas maneras, pero no exterminarse.

La otra gran pasión política de Victorino fue Ourense, una provincia donde es habitual escuchar que se hacen las cosas a su manera. Vamos, que Ourense es Galicia pero ante todo es Ourense, ese eterno misterio que tanto le llama la atención al coruñés Pablo González Mariñas en los cafés de redacción de Xornal de Galicia. En la política ourensana, el ex presidente del Parlamento gallego encontró el éxito y tuvo mucho poder como presidente de la Diputación, pero también sufrió las peculiares maneras de hacer política en su provincia de adopción, ya que él había nacido en el municipio fronterizo de Quiroga, que está al sur de Lugo.

Este verano ya no irá a Sanxenxo. Ni navegará con la ilusión de un chaval. Quizá estará contemplando la ría de Pontevedra con la misma perspectiva que tuvo para la política. Y seguro que se acordará de las preguntas del barco. Allí y en muchas otras partes se le echará de menos. Aniceto terminará sabiendo lo que quiere saber. Siempre lo consigue. Cuando lo cuente, que lo contará, Victorino seguro que sonríe. Como hacía siempre. A su manera.