ORA ET LABORA

Es la máxima de la orden de benedictinos. "Ora et labora". Rezar y trabajar. Lo de rezar aún es libre. Uno
Es la máxima de la orden de benedictinos. "Ora et labora". Rezar y trabajar. Lo de rezar aún es libre. Uno puede dedicarle lo que le parezca, aunque tal y como ha conducido la Iglesia su autobús la mayoría de los viajeros prefieren ir en avión, en tren o a patita. Lo de laborar ya es otra cosa. Publica hoy La Voz de Galicia una demoledora doble página sobre las condiciones de trabajo en Galicia. La cifra de cada titular es una patada en los huevos de las políticas de empleo. Una bofetada con la que despertar de esta "Galicia en el país de las maravillas" que nos venden y ya repite más que un chicle de ajo. 19.901 despidos cada año. 18.000 emigrantes gallegos cada año. 235.000 empleados temporales frente a los 452.000 fijos. 25.000 jóvenes gallegos entre 16 y 24 años cuyos contratos de trabajo son inferiores a 5 días (sí, sí, han leído bien, cinco días). Pescar un trabajo en esta marejada es para marineros expertos, afortunados o con conocimientos de electricidad en el caso de las Diputaciones de Lugo y Ourense.

Pero eso no es lo peor. Lo peor es que hay quien encuentra trabajo y se da de bruces con la segunda parte de esta fiesta. Las condiciones laborales. Se trata de algo objetivamente difícil de medir. Pero sirva alguno de estos datos: los gallegos son los segundos que más horas trabajan en España, sólo superados este año por los valencianos. Según datos oficiales del Ministerio de Trabajo, cada gallego trabajó 439 horas efectivas en el segundo trimestre del año, tres más que la media española. Ya el año pasado los gallegos trabajamos unas 30 horas más que la media española. Los sindicatos aseguran que en sectores como los servicios la jornada laboral supera las 10 horas diarias de media. Cuenta La Voz que hay 10.000 marineros que no pueden votar por la naturaleza de su trabajo, que en el sector textil no dejan hablar a las empleadas mientras trabajan y que en ciertos centros 'fichan' para ir al bater y son vigilados mediante cámaras.

¿Y quién se revela contra estas condiciones? ¿Quién se juega quedarse sin su miserable puestecito? La alternativa es terminar de nuevo en medio de la marejada intentando el milagro de salir a flote. No es de extrañar que la mayoría prefiera seguir remando en la galera.

'Ora et labora', decían los benedictinos. En Galicia, lo del trabajo es para echarse a rezar.