MARRONES

"Ahora te vas a comer marrones hasta por lo del Kennedy", le decía un sargento chusquero a Makinavaja en una de l
"Ahora te vas a comer marrones hasta por lo del Kennedy", le decía un sargento chusquero a Makinavaja en una de las inolvidables historias de Ivá. La oposición en el Congreso puede recordar, en ocasiones, a ese poli casposo amenazando al detenido, cuando parece ver al Gobierno culpable hasta de los huevos fritos que Santiago Pemán pinta en el mapa del tiempo de Galicia.

No es que el Gobierno no merezca una buena reprimenda tanto por sus errores puntuales como por su actitud prepotente. Es cierto que los barcos que Cascos manda al quinto pino no flotan, que los aviones que contrata Trillo mandan huevos, y que las líneas ferroviarias españolas presentan notables deficiencias.

Pero todo tiene su límite y, a veces, la oposición hace equilibrismo en la frontera. Culpar al Gobierno del terrible accidente ferroviario de Chinchilla no parece tener fundamento y lo único a que conduce es a minar la credibilidad de una oposición que no estuvo mal en el caso Prestige, aunque quizás algo exagerada en lo del accidente de Turquía.

Sería deseable un cambio de actitud en el clima político español, con un Gobierno menos prepotente, menos soberbio y más dialogante y una oposición algo más constructiva. Aunque sólo sea para dar una imagen más digna de la política. Aunque sólo sea por estética.

Y es que, como dijo Maki en esa misma historia: "En un mundo podrío y sin ética, a las personas desentes sólo nos queda la estética".