Lendoiro estuvo en su sitio

EL joven coruñés Manuel Ríos, aficionado del Deportivo, padre de dos hijos, perdió su vida t
Lendoiro estuvo en su sitio
EL joven coruñés Manuel Ríos, aficionado del Deportivo, padre de dos hijos, perdió su vida tras acudir a presenciar un encuentro de Copa de su equipo en Santiago. Medió en una pelea desigual a favor del más débil --un chaval del Compos-- y pagó con su vida. Los autores de su muerte ya fueron detenidos y varias familias coruñesas están desoladas y hundidas. En general, todo el deportivismo está de luto, en medio de la solidaridad del fútbol español.


LA cultura de violencia en que vivimos está también en los espectáculos deportivos de masas, pero ciertos deportes, y en particular el fútbol, además de servir de excusa a los exaltados, crean en ocasiones un ambiente favorable a una particular violencia. El bueno de Manuel es una víctima de esa violencia en el fútbol, cuyo entorno necesita reforzar las medidas de seguridad con la implicación de un amplio abanico de agentes sociales, incluidas las familias.

POR desgracia, ante fenómenos sociales tan complejos, no basta con el endurecimiento de las sanciones ejemplarizantes, la implicación de los medios de comunicación, los clubes o los jugadores y los técnicos; también se requiere una acción permanente en los centros escolares y el ejemplo de las familias y los padres, realmente esencial. A menudo, personas aparentemente respetables también protagonizan episodios lamentables en los estadios y en sus alrededores. Y los niños aprenden lo que ven.

NO tan grave como la violencia que dicen combatir, pero sí igualmente despreciable, es la actitud de quienes, política o mediáticamente, aprovechan episodios como el de Manuel Ríos para convertirlos en armas arrojadizas. El Deportivo de La Coruña es un club a salvo de cualquier duda en el combate de la violencia y su noble afición no merece ciertos azotes que recibe en la cara de su presidente, Augusto César Lendoiro, quien ha tenido en todo este proceso la reacción cabal que cabía esperar en una de las personalidades con más peso en el mundo del fútbol español y europeo.

Lendoiro estuvo en su sitio