Keep Walking

El legendario batería Enrique Roizner “el zurdo” cuenta que, cuando se barajaba su participació
El legendario batería Enrique Roizner “el zurdo” cuenta que, cuando se barajaba su participación en el mítico disco de bosanova de “La Fusa”, el maestro Vinicius de Moraes se opuso rotundamente a tocar con él. “¡De ninguna manera tenedremos a un baterista zurdo, me quieres volver loco!”, decía. Fue entonces cuando la mujer del productor, que era brasileira, dijo: “No, no es zurdo, es canhoto”. Porque canhoto en portugués quiere decir zurdo. Y zurdo, tal como lo pronuncian los argentinos (algo así como surdo) en Brasil quiere se entiende como sordo.

Roizner participó finalmente en lo que está considerado como uno de los mejores lps de bossa de la historia. Y al finalizar la grabación, compartió algunos tragos con Vinicius. “Bebíamos Scotch, seguramente Johnnie Walker… Ya sabes… lo pagaba él”, comenta entre risas. De hecho, Vinicius decía que el mejor amigo del hombre era el güisqui. Él llamaba a su scotch “o canciño embotellado”.

Hace 27 años que Vinicius fue encontrado muerto en la bañera de su casa, donde solía pasar largos ratos. Casi en el aniversario de su fallecimiento (9 de julio de 1980), la firma Johnnie Walker anunció que ha batido en 2006 el récord de ventas de una marca de güisqui en el mundo: un total de 15 millones de cajas de 9 litros cada una.

Un reciente comercial televisivo de esta firma presentaba a un robot que envidiaba a los humanos precisamente por aquello que cada vez valoramos menos (y que, supongo, tenía como objetivo que nos diésemos a la bebida por ello, preferentemente con su brebaje, a poder ser). Al parecer, lo van consiguiendo.

Y aún así, en un mundo convulso por las sangrantes disputas de Oriente Medio que alientan el terrorismo internacional e inestabilizan los mercados por la incertidumbre sobre el combustible, en un mundo atenazado por el cambio climático, atónico por los movimientos migratorios, preocupado por la crisis financiera de EEUU que amenaza al resto de mercados, un mundo en el que cada vez somos más y cada vez estamos más solos, el consumo de 135 millones de litros de güisqui al año no me parece razonable. Se me antoja muy escaso.

Menos mal que el amigo Johnnie tiene sus reservas bien surtidas para que todos podamos hacer lo que dice su eslogan: keep walking. Aunque sea haciendo eses.