Feijóo supo rectificar y aún puede acertar

Quienes creen en la utilidad de algo tan peculiar como las cajas de ahorros, especialmente para zonas geográficam

Quienes creen en la utilidad de algo tan peculiar como las cajas de ahorros, especialmente para zonas geográficamente periféricas de los centros de decisión como Galicia, deben estar alerta. Con el actual proceso de bancarización, está en juego el propio modelo de cajas en España. ¿Pero solo el de cajas? ¿Se salvará, por ejemplo, la banca mediana, a medida que en su caso particular vaya sumando la morosidad inmobiliaria a la empresarial? Algunos ya no aceptan preguntas. Un analista afincado en Londres que sigue habitualmente a la gran banca española se echó las manos a la cabeza cuando bajó un día su mirada a un banco mediano y no quisieron contestarle tras observar líneas desajustadas en sus cuentas. Hasta ese extremo están llegando las cosas no demasiado lejos de aquí.

Las cajas puede que estén mal y que necesiten acelerar los procesos de integración, pero no solo tienen dificultades las entidades de ahorro. Es más, puede que el Banco de España precise que las cajas vayan tan rápido con las fusiones, temiendo que este año la crisis también afecte a la banca, mucho más expuesta al sector empresarial general, donde los ratios de impago pueden deteriorarse hasta alcanzar y quién sabe si superar los que ya tienen encima las cajas, debido a la crisis inmobiliaria.

El que sepa de banca conocerá la diferencia entre “impago” y “severidad del impago”, y ahí la banca va a sufrir mucho este año. Por eso a lo mejor alguno se está planteando sacar de encima rápido a las cajas, que si no alguien se va a dar cuenta y luego será más difícil el verdadero objetivo de todo este embrollo: aprovechar la crisis para reestructurar el sistema financiero, a la medida de la gran banca.

Con estas claves en la mano no debería ser muy difícil extraer conclusiones para Galicia, donde no hay precisamente grandes bancos sino cajas de ahorros y bancos medianos o pequeños. Ahora estamos hablando mucho de cajas, pero a lo mejor dentro de unos meses la crisis de las cajas ya está cerrada, de la manera que sea, y estamos hablando solo de bancos.

En esto de las finanzas, el Gobierno de Núñez Feijóo ha pagado un alto precio por su inexperiencia o su audacia excesiva, hasta el punto de rectificar en público su estrategia para las cajas y levantar finalmente el pie del pedal del intervencionismo. Pero eso tampoco quiere decir que su papel sea irrelevante. Una cosa es que aprenda a convivir y otra que baje la persiana. Entre otras cosas, porque si las caixas no se ponen de acuerdo para firmar la fusión o argumentan como motivo principal la carencia de recursos, Feijóo tendrá que mover ficha de nuevo.

Si la Xunta decide centralizar todo su negocio en una hipotética caixa única, dándole por tanto un importante negocio recurrente, y además es capaz de poner de alguna manera algo de dinero en la operación, algunos problemas que ahora se observan podrían diluirse. Quiere eso decir que Alberto Núñez Feijóo aún puede terminar teniendo un papel relevante en el proceso, a riesgo de consumar un fracaso que al menos por ahora ha sabido atajar.