Feijóo no se anda con coñas

Hace unos días nos preguntábamos en Xornal de Galicia si, en relación con el ‘caso Gürt
Feijóo no se anda con coñas

Hace unos días nos preguntábamos en Xornal de Galicia si, en relación con el ‘caso Gürtel’, actuará aquí Feijóo como Rajoy en Madrid, léase de manera pasiva. Todo parece indicar que no. En vísperas de un día que puede ser importante, el presidente gallego ha lanzado un aviso a navegantes, al asegurar que su partido siempre ha apartado de su cargo a los militantes implicados en casos de corrupción. Siempre, siempre, no es muy verdad que digamos, pero bueno, se entiende lo que quiere decir el presidente del PP de Galicia, sin duda la figura emergente de su partido en España.

También sosteníamos en este periódico que Galicia está más en la historia del ‘caso Gürtel’ que en el presente, pero está. Y los hechos parece que vienen a darnos la razón. A lo sumo nos quedamos cortos al asegurar que en la conexión gallega del Gürtel puede ser que todo haya prescrito desde el punto de vista judicial, aunque no político. ¿Por qué razón nos quedamos cortos? Por una muy sencilla: algunos contratos que andan por ahí danzando son de 2001 y no anteriores a 1999, el año que marcó un antes y un después para la trama en Galicia y, a la vez , el año que acota la prescripción de ciertas cosas desde el punto de vista judicial.

En este contexto, el presidente del PP de Pontevedra y de la Diputación de su provincia, Rafael Louzán, está abocado a dar explicaciones sobre algunos papeles firmados en la campaña de aquel año. Y no solo porque así se lo han pedido PSOE y BNG a raíz de informaciones difundidas por Xornal, sino porque un político con sus ambiciones siempre sale ganando cuando se pronuncia a tiempo. Es más, una buena explicación le excluiría de ser destinatario del contundente mensaje de advertencia de Feijóo, que obviamente debe de estar pensando en alguien para decir las cosas que dice.

¿Puede haber más calado político en todo lo que está pasando en el PP? Dicho en otras palabras: ¿están moviéndole el piso a Mariano Rajoy? Las hipótesis de los mal pensados encuentran, desde luego, cada vez más argumentos, empezando por el toque de atención de Manuel Fraga, a la vista de todo el mundo, y terminando por el plantón que le dio Francisco Camps, quien, lejos de acudir a explicarse a Madrid ante Rajoy, presumió desde Valencia de su vieja amistad con don Manuel, rememorando, por cierto, un curioso episodio que ambos contaron públicamente en A Coruña, hace unos cinco años.

Rajoy sabe que le aguarda una dura semana en la que todos –él puede que ya sepa algo– vamos a conocer nuevos detalles de la trama que lastra su carrera hacia la Moncloa. El político pontevedrés lleva muchos años navegando a su manera, sin mojarse demasiado ni meterse en los charcos, y hasta ahora nadie puede decir que le haya ido mal. Pero con la que está cayendo tiene poco menos que imposible no ser contundente. Salvo que la alternativa sea que el contundente se llame Alberto Núñez Feijóo, guiado por la mano experta de Fraga. ¿O no, Mariano?

Feijóo no se anda con coñas
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