Estados Unidos tiende la mano

Eduardo Aguirre, el nuevo embajador de Estados Unidos en España, lleva sólo dos semanas en su despacho d
Estados Unidos tiende la mano
Eduardo Aguirre, el nuevo embajador de Estados Unidos en
España, lleva sólo dos semanas en su despacho de la calle Serrano, pero
parece que sabe aprovechar bien el tiempo. Quizá porque es un buen
empresario, también es práctico y, lejos de seguir enredando, busca puntos
concretos que contribuyan a normalizar las necesarias relaciones entre
España y Estados Unidos. Y cuando eso suceda, seguro que también será
posible recuperar las relaciones personales, ahora rotas, entre los
presidentes Bush y Zapatero.

Por muy buena voluntad que tenga Aguirre -el propio
embajador reconoce que España y EE UU ya trabajan muy de cerca en
justicia y policía frente al terrorismo-, es más que probable que Estados
Unidos no compre la teoría de la Alianza de Civilizaciones, el eslogan que
intenta acuñar Rodríguez Zapatero, y que no confíe plenamente en
España mientras Madrid sea condescendiente con los líderes de Caracas y
La Habana. Pero, además de todo eso, resulta que hay intereses comunes
en frentes como las bases, los contratos militares, las relaciones entre
empresas privadas -empezando por General Electric, que acomete en
Cartagena su mayor inversión en el mundo-, el comercio bilateral, el
impulso del castellano en California y en otros estados americanos, y los
lazos familiares y personales entre ciudadanos de ambos países.

De entrada, Eduardo Aguirre ya no habla de desconfianza
entre Madrid y Washington, sino más bien de la necesidad de comprender
los intereses mutuos y, dentro de lo que cabe, hacerlos intereses comunes.
Para llevar sólo dos semanas, el balance del embajador americano no
puede ser mejor. A este paso, en dos meses pueden encauzarse muchas
cosas y en dos años se verán resultados. Es lo que suele pasar cuando
alguien tiende la mano.

Estados Unidos tiende la mano