¿Entrega de armas o intento de rearme?

ETA ha anunciado un alto de sus “acciones ofensivas” y ha instado al Gobierno español a iniciar un pr
¿Entrega de armas o intento de rearme?

ETA ha anunciado un alto de sus “acciones ofensivas” y ha instado al Gobierno español a iniciar un proceso de negociación. No especifica la duración del alto el fuego –en la anterior declaración de 2006 hablaba de un “alto el fuego permanente”– y no menciona al Estado francés, sino a la comunidad internacional. Son dos de las principales diferencias entre la declaración enviada ayer a la BBC y la que hizo ETA en marzo de 2006, cuya tregua de entonces dio por concluida en 2007.

La izquierda abertzale le da un valor “incuestionable” a la decisión “indefinida” de ETA y considera que las conclusiones de su debate interno y el comunicado de la banda hacen “irreversible” la apertura de una nueva fase política en Euskal Herria. Con ello, en el fondo, persigue su legalización y participar en las elecciones municipales de 2011. Desde el Gobierno y, en general, desde el conjunto de las fuerzas democráticas españolas las cosas no se ven, al menos de momento, con tanto optimismo, lo cual tiene su lógica por dos razones: hay malos precedentes y hay pocos datos para ser concluyentes. Por faltar, falta incluso un andamiaje institucional que sería necesario, en caso de que ETA abandone las armas. Estamos, por tanto, ante una carrera por etapas, donde está casi todo por hacerse, pero esta vez, que hay más escepticismo, hay en cambio más datos y más elementos de juicio para hacer las cosas bien. ETA ya sabe que si no abandona definitivamente las armas se reforzará la idea de que quiere utilizar el alto el fuego para tratar de rearmarse, dado que eso fue lo que sucedió en anteriores treguas.

Las tentativas de paz de Felipe González y José María Aznar fracasaron por varias razones, entre otras una esencial: tanto en las conversaciones de Argel con González de presidente, como en las de Zúrich con Aznar en la Moncloa, ETA había exigido una “negociación política” al Gobierno. ¿Qué es lo que ha cambiado? Algo importante: ahora ETA se muestra dispuesta a no ser el interlocutor político, y cede ese papel a Batasuna. Es cierto que ahora Batasuna, ilegalizada, se confunde oficialmente con ETA, pero todos sabemos que siendo Batasuna y ETA lo mismo, tampoco son lo mismo. Zapatero vuelve a tener en ese sentido una ventaja de partida, ya que puede hablar con ETA sin que la paz tenga un precio político ni el Estado sea sometido a chantaje.

No es ninguna fantasía sostener que ETA está en uno de los peores momentos de su historia –tiene más presos que nunca en España y Francia– y es lógico que el Gobierno explore su final, a la vez que puede tener su lógica animar a la izquierda abertzale a ganar autonomía y dar pasos sin necesidad de pedir permiso a ETA. Lo esencial, por tanto, no es el día a día, inmerso en una espiral de periodismo declarativo –incluido el de la propia ETA–, sino los avances de fondo para alcanzar la paz. Y, de momento, el saldo de las noticias que van llegando, tanto desde dentro como desde fuera de España, tiende a ser positivo. El papel de varios premios Nobel de la Paz, implicados en sentar las bases del diálogo, puede ser discreto pero eficaz.

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