El dichoso SEPLA

Sólo el anuncio de la huelga de los pilotos de Iberia y el establecimiento de servicios mínimos por parte
El dichoso SEPLA
Sólo el anuncio de la huelga de los pilotos de Iberia y el establecimiento de servicios mínimos por parte del Ministerio de Fomento ha afectado ya a más de 200.000 pasajeros. En una semana crucial para el país, unas cuantas personas amenazaron a miles y miles de conciudadanos y dieron jaque a uno de los intereses básicos de España como es el turismo. La respuesta inicial fue proteger unos cuantos vuelos, un tercio de los programados, en el mejor de los casos. Pasan los años y el dichoso SEPLA sigue igual de amenazante.

En un momento en el que España se replantea tantas y tantas cosas –hasta su propio modelo de Estado--, sorprende que el Gobierno no tenga valentía suficiente para afrontar esta situación de una vez por todas. Aunque no sólo el Gobierno tiene responsabilidades en este auténtico cachondeo. La patronal CEOE tendrá que aclarar algún día a qué vienen sus coqueteos con el sindicato corporativo SEPLA, objeto del rechazo de la ciudadanía y de los principales sindicatos del país.

¿Por qué nadie se atreve a terminar con los viejos privilegios de quienes, sabiéndose bien pagados, quieren mantener su estatus laboral y exigen que se les garantice el sueldo por aval hasta los 65 años? Por muchos esfuerzos que haga Iberia, cuya gestión también es por cierto manifiestamente mejorable, sólo un cambio legislativo impulsado por el Gobierno puede acotar situaciones laborales como ésta. Los sindicatos de clase lo tienen claro. Para ellos, situaciones así podrían cargarse los esfuerzos de contención salarial de la gran mayoría de los trabajadores de Iberia, algo necesario para que la empresa sea competitiva.

El dichoso SEPLA